Trump respalda la reelección de Netanyahu y advierte que Estados Unidos podría quedar solo frente a Irán
El presidente estadounidense otorgó su «respaldo total y absoluto» al primer ministro israelí a nueve días de las elecciones del 27 de octubre. Netanyahu convirtió el apoyo en un argumento electoral, mientras sus principales rivales reivindicaron el derecho exclusivo de los israelíes a decidir quién gobernará el país.
FOSTER! NEWS | MEDIO ORIENTE
18 DE OCTUBRE DE 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su respaldo explícito a la reelección del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y afirmó que cualquier otro candidato podría dejar a Washington enfrentando a Irán sin el mismo nivel de cooperación desde Jerusalén.
El mensaje fue publicado el domingo en la plataforma Truth Social, a nueve días de las elecciones legislativas israelíes previstas para el 27 de octubre. Trump calificó a Netanyahu como un «gran primer ministro guerrero» y un socio para la paz en la lucha contra la República Islámica de Irán.
«BIBI NETANYAHU NUNCA LOS DEFRAUDARÁ», escribió el mandatario estadounidense, utilizando el apodo con el que se conoce al jefe del Gobierno israelí.
El respaldo supone una intervención directa de Trump en una contienda electoral de un país aliado y se produce después de meses de diferencias entre ambos dirigentes sobre la conducción de la guerra contra Irán y los esfuerzos estadounidenses para poner fin a las hostilidades.
Netanyahu y sus aliados políticos presentaron el mensaje como una señal de confianza internacional y una confirmación de la importancia de la relación con Washington. Sus adversarios, en cambio, sostuvieron que la decisión sobre el próximo Gobierno corresponde exclusivamente a los ciudadanos israelíes.
EL MENSAJE DE TRUMP: «RESPALDO TOTAL Y ABSOLUTO»
En su publicación, dirigida al «gran pueblo de Israel», Trump ofreció su «respaldo total y absoluto» a Netanyahu y elogió su actuación durante el conflicto con Irán.
El presidente estadounidense sostuvo que el primer ministro israelí había demostrado fortaleza y determinación frente a una oposición considerable, incluso dentro de su propio país.
Trump justificó la campaña militar contra Irán al argumentar que el régimen iraní había mantenido durante años una retórica hostil hacia Israel y Estados Unidos. En su mensaje, afirmó que las capacidades militares y financieras iraníes habían sido sistemáticamente debilitadas y advirtió que la ofensiva podría continuar si Teherán no modificaba su comportamiento.
El mandatario vinculó directamente el resultado electoral israelí con el futuro de la cooperación militar entre ambos países.
«Si Israel tiene al líder equivocado, que sería cualquiera que no sea Bibi, Estados Unidos tendrá que hacer este trabajo por su cuenta, y no estoy dispuesto a hacerlo», escribió Trump.
La declaración establece una relación explícita entre la continuidad de Netanyahu en el poder y la disposición de Washington a mantener su participación en la confrontación con Irán.
El respaldo también tiene una dimensión política interna: Trump presenta a Netanyahu como el socio capaz de mantener una estrategia compartida frente a Teherán, en un momento en que la guerra genera consecuencias económicas y controversias políticas en Estados Unidos.
NETANYAHU CONVIERTE EL RESPALDO EN UN ARGUMENTO ELECTORAL
La respuesta del primer ministro israelí llegó pocos minutos después de la publicación de Trump. Netanyahu difundió una recopilación de declaraciones anteriores del presidente estadounidense en las que elogiaba su liderazgo y agradeció públicamente el apoyo recibido.
En un mensaje en hebreo, sostuvo que Trump estaba dispuesto a continuar trabajando con él para eliminar la amenaza iraní durante los próximos dos años, o incluso antes.
Netanyahu afirmó que ambos países habían debilitado las capacidades militares de Irán y reducido el peligro inmediato que, según su Gobierno, representaba el programa nuclear iraní.
El primer ministro insistió en que todavía quedaba una misión por completar y presentó la continuidad de la cooperación con Washington como uno de los principales asuntos de la campaña electoral.
«Asegurar la eternidad de Israel es lo que está en juego en estas elecciones», declaró.
Netanyahu pidió directamente a los votantes que tuvieran en cuenta las palabras del presidente estadounidense y que lo apoyaran en las urnas.
«El presidente Trump dice que lo hará, y que lo hará solamente si los dos lo hacemos juntos. Por eso les pido: escúchenlo, valoren sus palabras y voten por mí», afirmó.
La estrategia del primer ministro busca asociar su continuidad en el poder con la preservación de la alianza estadounidense y con la posibilidad de mantener una campaña de presión militar y diplomática contra Irán.
LA GUERRA CON IRÁN, EN EL CENTRO DE LA CAMPAÑA
Estados Unidos e Israel iniciaron conjuntamente la guerra contra Irán el 28 de febrero de 2026, con el objetivo declarado de debilitar al régimen iraní y destruir sus capacidades relacionadas con misiles balísticos y su programa nuclear.
Desde entonces, el conflicto ha condicionado la agenda política de ambos países y ha generado repercusiones económicas, militares y diplomáticas en toda la región.
Trump afirmó que Irán había amenazado durante años con destruir a Israel, al que calificó de «pequeño Satán», y a Estados Unidos, al que describió como el «gran Satán». Según el presidente, esa retórica justificaba mantener la presión sobre Teherán.
Netanyahu, por su parte, presentó la continuidad de las operaciones contra Irán como una garantía de seguridad para las generaciones actuales y futuras de israelíes.
Sin embargo, el conflicto también ha generado diferencias entre Washington y Jerusalén. En los últimos meses, ambos gobiernos han mostrado desacuerdos sobre la duración de las operaciones militares y las posibilidades de alcanzar un acuerdo para detener las hostilidades.
Los informes sobre tensiones aumentaron cuando Washington decidió interrumpir su campaña militar y explorar una salida negociada, mientras el Gobierno israelí expresó preocupación por la posibilidad de que un acuerdo no respondiera a sus exigencias de seguridad.
Pese a esas diferencias, Trump y Netanyahu han insistido públicamente en que mantienen una relación de trabajo sólida.
NETANYAHU TAMBIÉN BUSCA RESPALDO PARA TRUMP EN ESTADOS UNIDOS
En su respuesta, Netanyahu no se limitó a agradecer el apoyo electoral recibido. También dirigió un mensaje a los ciudadanos estadounidenses, en un momento en que el Partido Republicano afronta dificultades de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
El primer ministro vinculó la evolución de los precios de la gasolina con el resultado del conflicto contra Irán y sostuvo que el riesgo de que Teherán obtenga armas nucleares tendría consecuencias más graves para Estados Unidos.
«Si les preocupan los precios actuales de la gasolina, piensen en lo que ocurriría si Irán consiguiera armas nucleares, algo que Donald Trump y yo nunca permitiremos», afirmó.
Netanyahu agregó que, si el régimen iraní desapareciera, los precios de la gasolina bajarían. Esa afirmación constituye una previsión política del primer ministro y no una garantía económica demostrada.
El intercambio revela cómo la guerra y la cooperación bilateral se han convertido en argumentos políticos tanto en Israel como en Estados Unidos.
Mientras Netanyahu utiliza el respaldo de Trump para reforzar su candidatura, el primer ministro también presenta la alianza con Israel como un componente de la estrategia de seguridad estadounidense.
LOS ALIADOS DE NETANYAHU CELEBRAN EL RESPALDO
La declaración de Trump fue recibida favorablemente por varios miembros del Gobierno israelí y dirigentes de la derecha.
El ministro de Defensa, Israel Katz, que ocupa el sexto lugar en la lista electoral del Likud, calificó el respaldo estadounidense como un mensaje estratégico importante para la seguridad futura de Israel.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, también agradecieron públicamente a Trump y presentaron su mensaje como un apoyo al bloque político de derecha.
Smotrich sostuvo que los votantes israelíes deberían escuchar al presidente estadounidense y defendió la continuidad del actual bloque nacionalista en el Gobierno.
Ben Gvir, por su parte, afirmó que el respaldo de Trump otorgaba legitimidad a Netanyahu para formar un Gobierno de derecha. Al mismo tiempo, acusó al primer ministro de haber prometido a dirigentes europeos que su partido no formaría parte del próximo Ejecutivo y lo señaló por supuestamente buscar una alianza con el dirigente opositor Gadi Eisenkot.
Estas declaraciones muestran que, además de la confrontación con Irán, la composición del próximo Gobierno israelí continúa siendo un asunto central dentro del propio campo político de Netanyahu.
EISENKOT Y BENNETT RECHAZAN QUE WASHINGTON DECIDA POR ISRAEL
Los principales adversarios de Netanyahu respondieron al respaldo estadounidense reivindicando la autonomía del electorado israelí.
Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y dirigente del partido Yashar, afirmó que mantiene una gran consideración por Trump, pero recordó que Israel es una democracia y que sus ciudadanos deben decidir quién ocupa el cargo de primer ministro.
Eisenkot también reveló que había solicitado que no se produjeran intervenciones externas en la campaña electoral israelí. Consultado sobre si había intentado impedir el respaldo de Trump, señaló que había mantenido reuniones sobre el asunto, aunque evitó ofrecer más detalles.
Naftali Bennett, ex primer ministro y dirigente del partido B'Yachad, expresó una posición similar. Sostuvo que podía mantener una buena relación de trabajo con Trump, pero que, en la política internacional, los dirigentes deben colaborar con quien resulte elegido por los ciudadanos.
Las declaraciones de ambos candidatos no constituyen un rechazo a la relación estratégica con Estados Unidos. Su argumento central es que el respaldo de una potencia extranjera no sustituye la decisión democrática del electorado israelí.
La respuesta también pone de relieve una cuestión política de fondo: hasta qué punto la relación con Washington debe influir en la elección del próximo Gobierno y qué margen tendrá el futuro primer ministro para definir la estrategia frente a Irán.
UNA INTERVENCIÓN QUE MARCA LA RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA
El respaldo de Trump adquirió especial relevancia porque se produjo después de que el presidente estadounidense afirmara, apenas unos días antes, que ni siquiera había considerado apoyar a un candidato concreto en las elecciones israelíes.
Durante los meses anteriores, diversos informes habían descrito frustración en Washington por las expectativas de una victoria rápida contra Irán que no se habrían materializado en los plazos previstos.
Las diferencias se hicieron más visibles cuando la Administración estadounidense decidió explorar una salida diplomática, mientras Israel mantenía reservas sobre las condiciones de un posible acuerdo.
A pesar de esas tensiones, Trump optó finalmente por respaldar a Netanyahu de forma explícita y vincular su continuidad en el poder con el futuro de la cooperación militar entre ambos países.
La decisión introduce un elemento internacional de peso en la última etapa de la campaña israelí. No obstante, el impacto electoral del respaldo dependerá de cómo lo reciban los votantes y de qué cuestiones consideren prioritarias al momento de elegir a sus representantes.
UNA ELECCIÓN CON REPERCUSIONES MÁS ALLÁ DE ISRAEL
La votación prevista para el 27 de octubre determinará quién encabezará el próximo Gobierno israelí y tendrá consecuencias para la política de seguridad del país, sus relaciones con Estados Unidos y el rumbo de la confrontación con Irán.
Para Netanyahu, el respaldo de Trump representa una oportunidad para presentarse como el socio preferido de Washington en un momento de elevada tensión regional.
Para sus adversarios, la prioridad es demostrar que la legitimidad para gobernar procede del electorado israelí y que la relación con Estados Unidos puede mantenerse independientemente de quién gane las elecciones.
La intervención del presidente estadounidense deja así una cuestión central en el debate político israelí: si la continuidad de la alianza personal entre Trump y Netanyahu será percibida por los votantes como una garantía de seguridad o si prevalecerá el argumento de que el futuro del país debe decidirse exclusivamente en las urnas.
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