Trump evalúa reanudar los ataques a gran escala contra Irán: “Tengo una gran decisión por delante”
El presidente estadounidense analiza los próximos pasos de Washington mientras prepara una reunión con los líderes de seis países del Golfo durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, Estados Unidos endurece las sanciones financieras contra Irán y permitirá que una delegación iraní, incluido el presidente Masoud Pezeshkian, participe en la Asamblea General, mientras Mahmoud Abbas deberá intervenir de manera remota.
FOSTER! NEWS | MUNDO
20 SEPTIEMBRE 2026
WASHINGTON / NUEVA YORK — El conflicto entre Estados Unidos e Irán vuelve a situarse ante una posible encrucijada militar y diplomática. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que se aproxima a una decisión importante sobre el futuro de la campaña contra Teherán, incluida la posibilidad de reanudar ataques militares de gran escala.
La declaración fue realizada el jueves 17 de septiembre durante una conversación telefónica con el periodista Barak Ravid, de Channel 12 y Axios. Trump describió la decisión como una de las cuestiones centrales que tiene actualmente sobre la mesa y dejó abierta la posibilidad de una nueva escalada militar.
La advertencia llega pocos días antes de una reunión prevista entre Trump y los dirigentes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán, que tendrá lugar al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
El encuentro podría convertirse en un elemento relevante para determinar el siguiente capítulo del conflicto.
UNA DECISIÓN QUE PODRÍA CAMBIAR LA SIGUIENTE FASE DEL CONFLICTO
Trump afirmó que se aproxima una decisión sobre si Estados Unidos debe volver a una campaña militar de mayor intensidad contra Irán.
En la conversación con Ravid, el presidente utilizó una expresión particularmente contundente al plantear si quería "aniquilar" al régimen iraní o no. A continuación, calificó la decisión de importante y señaló que cualquier escenario podía producirse.
Las declaraciones no constituyen, por sí mismas, un anuncio de que una nueva ofensiva haya sido ordenada. Axios informó que Trump se encuentra evaluando diferentes caminos mientras Washington intenta poner fin a una guerra que ha entrado en su séptimo mes.
La administración estadounidense mantiene fuerzas militares en Oriente Medio y, según funcionarios citados por Axios, Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, han dispuesto conservar el nivel actual de fuerzas en la región hasta finales de año para mantener la capacidad de responder rápidamente ante una eventual decisión de intensificar las operaciones.
El problema que enfrenta Washington es también estratégico: funcionarios estadounidenses citados por Axios consideran difícil mantener indefinidamente la actual situación de confrontación limitada sin definir un objetivo final.
LOS SEIS PAÍSES DEL GOLFO QUE TRUMP QUIERE ESCUCHAR
Antes de definir el siguiente paso, Trump tiene previsto reunirse en Nueva York con los líderes de seis Estados árabes del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán.
La reunión está prevista para el martes, durante la semana de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El objetivo declarado por Trump es conocer directamente la posición de estos gobiernos y evaluar cómo están enfrentando las consecuencias de la guerra.
"Quiero saber dónde están y cómo están", afirmó el presidente, según Axios. También sostuvo que Estados Unidos ha sido "muy protector" con estos países.
La importancia de la reunión radica en que los países del Golfo no son observadores externos del conflicto. Sus territorios, instalaciones energéticas y rutas marítimas se encuentran directamente expuestos a las consecuencias de cualquier escalada entre Washington y Teherán.
Además, una nueva ofensiva estadounidense podría generar respuestas iraníes contra objetivos regionales, una preocupación que ya habría influido anteriormente en las decisiones de Washington. Axios informó que, a comienzos de agosto, Trump decidió no reanudar las grandes operaciones militares después de que Arabia Saudita y Qatar expresaran preocupación por posibles ataques iraníes contra instalaciones de petróleo y gas saudíes.
EL ESTRECHO DE ORMUZ SE CONVIERTE EN EL CENTRO DE LA PRESIÓN
Uno de los principales puntos estratégicos del conflicto es el estrecho de Ormuz, una vía marítima situada entre Irán y Omán por la que transita una parte fundamental del comercio energético mundial.
La confrontación alrededor del estrecho ha tenido consecuencias que van mucho más allá de las fronteras de Oriente Medio. La interrupción del tráfico marítimo ha contribuido al aumento de los precios internacionales de la energía y ha generado preocupación sobre el suministro global.
Washington ha centrado buena parte de su estrategia reciente en intentar aumentar nuevamente el flujo de buques tanque a través del estrecho. Según Axios, Estados Unidos incrementó significativamente el tránsito de petroleros y buques de gas, aunque el volumen de tráfico continúa por debajo de los niveles anteriores a la guerra.
El problema tiene además una dimensión económica. Cuanto más tiempo permanezca restringido el tránsito por Ormuz, mayor es la posibilidad de que la tensión se traslade a los mercados internacionales mediante mayores costos energéticos, transporte más caro y presión inflacionaria.
Por eso, el estrecho no representa únicamente una cuestión militar. También constituye uno de los principales puntos de conexión entre la guerra regional y la economía mundial.
WASHINGTON MANTIENE LA PRESIÓN ECONÓMICA
Mientras Trump evalúa el futuro de la campaña militar, Estados Unidos continúa utilizando las sanciones económicas como instrumento de presión contra Teherán.
La administración estadounidense ha intensificado las medidas destinadas a dificultar las operaciones financieras de Irán, especialmente aquellas relacionadas con la evasión de sanciones, el comercio petrolero, el transporte marítimo y las redes financieras vinculadas al Estado iraní.
El objetivo declarado por Washington es reducir la capacidad de Teherán para obtener ingresos y utilizar esos recursos para sostener sus estructuras militares y regionales.
En ese contexto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el 17 de septiembre nuevas sanciones contra una plataforma iraní de activos digitales.
BITBANK, EL NUEVO OBJETIVO DE LAS SANCIONES ESTADOUNIDENSES
La Oficina de Control de Activos Extranjeros, conocida internacionalmente como OFAC (Office of Foreign Assets Control), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense, sancionó a BitBank, una plataforma iraní de activos digitales controlada por el financista iraní sancionado Babak Zanjani.
Según el Tesoro, BitBank habría desempeñado un papel dentro de una infraestructura financiera basada en activos digitales utilizada para evadir sanciones.
Washington sostiene además que la plataforma habría procesado pagos vinculados con el tránsito marítimo seguro por el estrecho de Ormuz y que habría canalizado cientos de millones de dólares hacia estructuras vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Estas son acusaciones del Gobierno estadounidense y forman parte de la justificación oficial de las sanciones.
El Tesoro estadounidense señaló que BitBank fue utilizada para transferir fondos relacionados con pagos destinados a la denominada Hormuz Safe Marine Services Authority, una estructura iraní relacionada con la gestión de pagos vinculados al tránsito marítimo.
La medida demuestra que la estrategia de Washington no se limita actualmente a los bancos tradicionales. Las autoridades estadounidenses también están intentando perseguir las infraestructuras digitales utilizadas para mover dinero fuera de los canales financieros sometidos a sanciones.
LA OPERACIÓN "ECONOMIC OUTCAST"
Las nuevas sanciones forman parte de Operation Economic Outcast, una campaña económica integral anunciada por la administración Trump para aislar financieramente a Irán y dificultar sus redes internacionales.
De acuerdo con el Departamento del Tesoro, la operación apunta a sectores y estructuras relacionados con el comercio ilícito de petróleo, intermediarios financieros, casas de cambio, transporte marítimo, aviación y empresas utilizadas como fachada.
La inclusión de BitBank amplía el alcance de esta estrategia hacia el ecosistema de activos digitales.
El Tesoro también sancionó a Pishtaz Simorgh Electronic Trade Company, identificada como la desarrolladora del software de BitBank, y a tres personas vinculadas con Zanjani: Hossein Ali Zaker Hossein, Mohammad Mahdi Zaker Hossein y Seyed Adel Heidari.
BABAK ZANJANI Y LAS REDES FINANCIERAS DE IRÁN
Babak Zanjani es una figura conocida dentro de las investigaciones relacionadas con las redes financieras iraníes sometidas a sanciones.
Las autoridades iraníes lo condenaron a muerte en 2016 por delitos relacionados con malversación de fondos. Su sentencia fue posteriormente conmutada y, según Reuters, volvió a aparecer públicamente vinculado a proyectos económicos relacionados con el Gobierno iraní.
Para Washington, Zanjani forma parte de una red utilizada para mantener canales financieros iraníes pese a las restricciones internacionales.
La utilización de plataformas de activos digitales añade una dimensión tecnológica a la disputa. Estados Unidos intenta impedir que las criptomonedas y otras herramientas financieras digitales funcionen como mecanismos alternativos para acceder al sistema financiero internacional.
El caso de BitBank muestra así cómo la confrontación entre Washington y Teherán se desarrolla simultáneamente en los ámbitos militar, energético, marítimo, financiero y tecnológico.
LA DIPLOMACIA NO SE DETIENE: IRÁN PODRÁ ASISTIR A LA ASAMBLEA GENERAL
En medio de esta escalada, Estados Unidos confirmó que permitirá la entrada de una delegación iraní para participar en la semana de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) en Nueva York.
La decisión incluye al presidente iraní Masoud Pezeshkian y al ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, según fuentes estadounidenses citadas por Associated Press y Reuters.
El Departamento de Estado explicó que la autorización responde a las obligaciones de Estados Unidos como país anfitrión de la sede de Naciones Unidas.
La delegación, sin embargo, estará sujeta a restricciones. Washington informó que será más reducida que el año anterior y que sus integrantes estarán sometidos a limitaciones de desplazamiento y restricciones para adquirir determinados bienes, incluidos productos de lujo.
La autorización resulta especialmente significativa porque Estados Unidos e Irán continúan enfrentados militarmente.
La propia Asamblea General se convertirá, por tanto, en un espacio donde representantes de países que permanecen en conflicto podrán encontrarse en el mismo escenario diplomático mientras sus gobiernos continúan negociando y enfrentándose en otros ámbitos.
PEZESHKIAN LLEGA A NUEVA YORK EN MEDIO DE LA GUERRA
La presencia prevista de Pezeshkian introduce una dimensión política adicional.
El presidente iraní podrá participar personalmente en las actividades de alto nivel de Naciones Unidas, aunque bajo las restricciones impuestas por Washington.
También está prevista la presencia del canciller Abbas Araghchi, lo que permitiría a la delegación iraní utilizar la plataforma diplomática de Naciones Unidas para exponer su posición frente al conflicto.
La autorización estadounidense no significa el levantamiento de las sanciones contra Irán ni un cambio de postura respecto del Gobierno iraní. Se trata de una autorización limitada dentro del marco de las obligaciones del país anfitrión de Naciones Unidas.
EL CASO MAHMOUD ABBAS Y UNA ASAMBLEA GENERAL BAJO TENSIÓN
La decisión sobre Irán coincide con otra medida estadounidense de signo diferente.
Washington negó la entrada al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y a otros funcionarios palestinos para asistir presencialmente a la Asamblea General.
Como consecuencia, Abbas no podrá viajar a Nueva York para participar físicamente en la sesión y deberá dirigirse a los Estados miembros mediante una intervención remota.
La Asamblea General autorizó que Abbas participe por videoconferencia. La votación tuvo 152 votos a favor, tres en contra y cuatro abstenciones.
El Departamento de Estado justificó la decisión respecto de los funcionarios palestinos señalando, entre otros argumentos, que la Autoridad Palestina había buscado internacionalizar el conflicto entre Israel y Hamas mediante acciones ante tribunales internacionales. La Autoridad Palestina rechazó esa caracterización y defendió sus iniciativas diplomáticas y jurídicas.
El contraste entre ambas decisiones estará inevitablemente presente durante la Asamblea General: una delegación iraní podrá viajar a Nueva York bajo restricciones, mientras el presidente de la Autoridad Palestina deberá intervenir de manera remota.
UNA GUERRA ENTRE LA ESCALADA Y LA NEGOCIACIÓN
El escenario que enfrenta Washington combina elementos aparentemente contradictorios.
Por un lado, Trump mantiene abierta la posibilidad de reanudar ataques de gran escala y Estados Unidos conserva fuerzas suficientes en la región para hacerlo.
Por otro, la administración estadounidense continúa hablando de una eventual salida negociada y mantiene canales de comunicación con Teherán. Trump afirmó a Axios que Irán continúa en contacto directo con Estados Unidos y que los iraníes todavía desean alcanzar un acuerdo.
La situación actual puede describirse como un enfrentamiento en el que la presión militar y económica continúa, pero sin que exista todavía una definición pública sobre el desenlace.
La cuestión central es qué condiciones permitirían transformar esa presión en un acuerdo y qué garantías exigirían ambas partes para poner fin a las hostilidades.
EL FACTOR DEL GOLFO Y EL RIESGO DE UNA NUEVA ESCALADA
La posición de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán adquiere especial relevancia porque una nueva fase de ataques podría exponer nuevamente a sus territorios e instalaciones estratégicas a represalias.
La experiencia de los últimos meses ha mostrado que un enfrentamiento directo entre Washington e Irán puede rápidamente adquirir una dimensión regional.
Una nueva ofensiva estadounidense podría generar respuestas contra bases militares, infraestructura energética, rutas marítimas o instalaciones estratégicas de los países aliados de Washington.
Por eso Trump ha decidido escuchar primero a los gobiernos del Golfo antes de definir públicamente su próximo movimiento. Axios informó que la reunión de Nueva York podría influir en la decisión sobre si avanzar hacia una nueva ofensiva o impulsar nuevamente una salida diplomática.
LA VARIABLE DEL PETRÓLEO
El conflicto también tiene una dimensión económica global.
El estrecho de Ormuz es una de las principales arterias energéticas del planeta. La interrupción del tránsito marítimo ha contribuido a elevar los precios internacionales del petróleo y ha incrementado las preocupaciones sobre inflación y suministro energético.
Washington busca aumentar nuevamente el movimiento de buques tanque a través del estrecho, pero el tráfico continúa por debajo de los niveles anteriores al conflicto.
Esto significa que una eventual escalada militar no quedaría confinada al campo de batalla.
Un ataque de gran escala contra Irán podría tener consecuencias inmediatas sobre los mercados energéticos, las rutas marítimas y las economías que dependen de la importación de hidrocarburos.
LA DECISIÓN QUE VIENE
Trump no ha establecido públicamente si tomará su decisión antes o después de las elecciones legislativas de mitad de mandato de Estados Unidos previstas para noviembre.
Tampoco está confirmado si mantendrá una reunión con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu durante su presencia en Nueva York, aunque Trump respondió que podría hacerlo cuando fue consultado por Axios.
Mientras tanto, la Casa Blanca trabaja en una estrategia para el período posterior al conflicto. Según Axios, el planteamiento todavía se encuentra en una etapa inicial y contempla una mayor coordinación regional para contener a Irán y ampliar la normalización de relaciones entre Israel y otros países de Oriente Medio.
Esto demuestra que la discusión en Washington no se limita a decidir cómo continuar la guerra. También comienza a centrarse en cómo podría configurarse Oriente Medio después de ella.
UNA SEMANA CLAVE EN NUEVA YORK
La próxima Asamblea General de las Naciones Unidas tendrá lugar en un contexto excepcional.
Los representantes iraníes estarán presentes bajo restricciones estadounidenses. Mahmoud Abbas participará de manera remota. Los líderes de seis países del Golfo se reunirán con Trump. Y, mientras tanto, Washington continuará aplicando sanciones económicas contra Teherán y mantendrá sus fuerzas militares desplegadas en Oriente Medio.
Todo ello ocurrirá mientras permanece sin resolver la cuestión fundamental del conflicto: cómo terminar la guerra y bajo qué condiciones.
Trump ha dejado abierta la posibilidad de una nueva ofensiva de gran escala, pero también ha mantenido abierta la puerta a una negociación.
La reunión con los líderes del Golfo podría aportar nuevos elementos a esa decisión. El estado del estrecho de Ormuz, la presión sobre los mercados energéticos, la capacidad financiera iraní y el estado de los contactos diplomáticos serán factores determinantes.
Por ahora, el mensaje procedente de Washington es de incertidumbre estratégica.
"Tengo una gran decisión por delante", dijo Trump.
La próxima semana, en Nueva York, esa decisión podría comenzar a tomar forma.
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