Trump afirma que Israel ha sido «muy útil» para Arabia Saudita en medio de los ataques hutíes
El presidente estadounidense sostuvo que Israel ha contribuido a la seguridad del reino saudí y afirmó que un acuerdo de normalización entre ambos países podría volver a estar sobre la mesa. Los ataques hutíes, las acusaciones contra Irán y la seguridad de las rutas energéticas elevan la tensión regional.
FOSTER! NEWS | MEDIO ORIENTE
17 DE OCTUBRE DE 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a situar la relación entre Israel y Arabia Saudita en el centro de la agenda diplomática de Oriente Medio. En declaraciones realizadas el viernes 16 de octubre ante periodistas en la Casa Blanca, afirmó que Israel ha sido «muy útil» para el reino saudí y expresó su confianza en que Riad podría aceptar la asistencia israelí frente a los ataques del movimiento hutí de Yemen.
Trump también sugirió que un acuerdo para normalizar las relaciones entre ambos países podría recuperar impulso. Consultado sobre la posibilidad de que Arabia Saudita se incorpore a los Acuerdos de Abraham, respondió: «Sí, creo que sí, quizá más que nunca».
Las declaraciones se producen mientras Arabia Saudita afronta una serie de ataques con misiles y drones contra objetivos estratégicos. La escalada ha reavivado las acusaciones saudíes contra Irán por su presunto respaldo a los hutíes, acusaciones que Teherán rechaza.
El escenario combina tres cuestiones centrales para Oriente Medio: la seguridad del reino saudí, la rivalidad regional entre Irán y sus aliados y la posibilidad de una nueva etapa de cooperación entre Israel y los países árabes.
TRUMP: «ISRAEL HA SIDO MUY ÚTIL PARA ARABIA SAUDITA»
Durante su intercambio con la prensa, Trump fue consultado sobre si Arabia Saudita debería aceptar la ayuda de Israel para combatir los ataques hutíes.
«Sí, creo que lo harán. Israel ha sido muy útil para Arabia Saudita», respondió el presidente estadounidense, quien añadió que los saudíes están satisfechos de contar con el apoyo de Israel y de Estados Unidos.
Sin embargo, sus declaraciones no precisaron qué tipo de asistencia habría proporcionado Israel ni si existe una operación conjunta formal entre ambos países. Tampoco se presentó públicamente un acuerdo militar bilateral que confirme esa cooperación.
La distinción es importante porque Israel y Arabia Saudita no mantienen relaciones diplomáticas oficiales. Aunque durante años se ha informado sobre intereses estratégicos compartidos, especialmente frente a Irán y sus aliados regionales, una cooperación en materia de seguridad no equivale por sí misma a una normalización diplomática.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había señalado días antes que numerosos países de Oriente Medio estaban solicitando ayuda a Israel. Sus declaraciones reflejaron la intención de su Gobierno de presentar las capacidades militares y tecnológicas israelíes como un recurso para afrontar las amenazas regionales.
Las palabras de Trump refuerzan esa posibilidad en un momento en que Arabia Saudita necesita responder a ataques que afectan tanto a su seguridad nacional como a infraestructuras de importancia económica.
LOS ACUERDOS DE ABRAHAM Y LA POSIBILIDAD DE UNA NORMALIZACIÓN HISTÓRICA
La segunda parte de las declaraciones de Trump estuvo centrada en la eventual normalización de relaciones entre Israel y Arabia Saudita.
Los Acuerdos de Abraham, promovidos durante el primer mandato de Trump, permitieron que Israel estableciera relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos y Baréin en 2020. Marruecos también anunció ese año la normalización de sus relaciones con Israel en el marco de un acuerdo respaldado por Washington.
La incorporación de Arabia Saudita tendría una dimensión estratégica diferente debido al peso político, económico y religioso del reino en el mundo árabe y musulmán. Riad es, además, un actor fundamental en el mercado energético internacional y en las iniciativas diplomáticas relacionadas con la seguridad del Golfo y el futuro de Yemen.
Antes de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Israel y Arabia Saudita parecían acercarse a un posible entendimiento con la mediación estadounidense. La guerra en Gaza y sus consecuencias regionales alteraron ese escenario y elevaron el coste político de una normalización para las autoridades saudíes.
Arabia Saudita ha sostenido que el establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel debe estar vinculado a una vía clara hacia la creación de un Estado palestino. Esa posición constituye uno de los principales obstáculos para un acuerdo.
Por ello, la valoración optimista de Trump no implica que las negociaciones hayan concluido ni que Riad haya aceptado formalmente incorporarse a los Acuerdos de Abraham. Para que ese escenario avance, será necesario resolver diferencias políticas y establecer condiciones aceptables para ambas partes.
ARABIA SAUDITA BAJO PRESIÓN: MISILES, DRONES E INFRAESTRUCTURA CRÍTICA
La posibilidad de una aproximación diplomática coincide con un deterioro de la seguridad saudí. Los hutíes, movimiento armado que controla amplias zonas de Yemen, han intensificado sus ataques contra objetivos del reino.
Entre los puntos afectados figura el aeropuerto internacional de Riad. Los ataques registrados en los días previos provocaron víctimas y heridos, según los reportes citados en la información original.
Las autoridades saudíes también han informado de ataques contra instalaciones energéticas y de la interceptación de misiles y drones en diferentes zonas del país.
El alcance de estas operaciones es especialmente relevante por la importancia económica de los objetivos amenazados. Arabia Saudita es el mayor exportador mundial de petróleo y depende de una extensa red de instalaciones de producción, transporte y distribución energética.
Uno de los puntos estratégicos es Yanbu, ciudad situada en la costa del mar Rojo que alberga el terminal de un importante oleoducto. Esa infraestructura permite transportar petróleo hacia el mar Rojo y reduce la dependencia de las rutas que atraviesan el estrecho de Ormuz.
Un ataque contra instalaciones de este tipo podría afectar la continuidad de las exportaciones y aumentar la incertidumbre en los mercados internacionales.
La crisis también expone las dificultades de defender un territorio extenso frente a ataques que combinan drones, misiles de crucero y proyectiles balísticos. La disponibilidad de sistemas avanzados de defensa no garantiza la interceptación de todas las amenazas, especialmente cuando los ataques se producen de forma reiterada o desde distintas direcciones.
EL PAPEL DE IRÁN: ACUSACIONES Y NEGACIONES
La escalada ha vuelto a situar a Irán en el centro de la disputa regional.
Las autoridades saudíes han acusado a Teherán de proporcionar armamento, entrenamiento y apoyo a los hutíes, y han señalado que el aumento de los ataques podría estar alentado por el Gobierno iraní.
El Ministerio de Exteriores de Irán rechazó esas acusaciones. Su portavoz, Esmaeil Baghaei, afirmó que la República Islámica no había participado en las operaciones hutíes y sostuvo que el movimiento yemení actúa de acuerdo con sus propios intereses y evaluaciones.
Baghaei también reiteró la disposición de Teherán a mediar para poner fin a las hostilidades.
La posición iraní contrasta con las acusaciones saudíes y con las evaluaciones de diversos análisis internacionales sobre los vínculos militares entre Irán y los hutíes. No obstante, el grado de coordinación en cada operación concreta debe distinguirse de la existencia de una relación política y militar más amplia.
Los hutíes mantienen una agenda propia dentro del conflicto yemení, aunque han desarrollado vínculos con Irán. La relación entre ambos actores constituye un factor relevante para comprender la capacidad militar del movimiento, pero no permite atribuir automáticamente cada ataque a una orden directa de Teherán.
La controversia tiene consecuencias diplomáticas. Si Arabia Saudita considera que los ataques forman parte de una estrategia iraní para debilitar su seguridad, podría aumentar la presión sobre sus socios regionales y sobre Washington para obtener garantías adicionales.
EL CONFLICTO YEMENÍ Y LA SEGURIDAD DEL MAR ROJO
La crisis actual no puede entenderse únicamente como un enfrentamiento entre Arabia Saudita y los hutíes. También está vinculada a la prolongada guerra de Yemen, a la fragmentación política del país y a la competencia por el control de zonas estratégicas de su territorio.
Una coalición liderada por Arabia Saudita ha respaldado durante años al Gobierno yemení reconocido internacionalmente. Los hutíes, por su parte, controlan la capital, Saná, y amplias áreas del norte del país, además de haber extendido sus operaciones hacia posiciones estratégicas de la costa del mar Rojo.
La expansión de los ataques amenaza una de las principales vías marítimas del comercio internacional. El estrecho de Bab el-Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye un paso esencial para los buques que navegan entre el océano Índico y el canal de Suez.
La interrupción o el encarecimiento del tránsito por esa ruta puede obligar a las compañías navieras a modificar sus recorridos, elevar los costes de transporte y prolongar los tiempos de entrega.
Para Arabia Saudita, la seguridad marítima también tiene una dimensión económica y estratégica. La estabilidad de sus exportaciones, sus inversiones y sus proyectos de diversificación económica depende, en parte, de la capacidad de proteger las infraestructuras y las rutas comerciales frente a ataques recurrentes.
EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU CONDENA LOS ATAQUES
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó los ataques hutíes contra Arabia Saudita y las amenazas dirigidas contra la navegación comercial en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb.
La condena refleja la preocupación internacional por una escalada que podría afectar a países no involucrados directamente en la guerra de Yemen y poner en riesgo el comercio marítimo.
Los ataques contra aeropuertos, instalaciones energéticas y buques comerciales también plantean desafíos para la protección de civiles y de infraestructuras esenciales. La continuidad de estas operaciones puede aumentar la presión para adoptar medidas militares defensivas y reforzar la coordinación entre los países afectados.
Sin embargo, la respuesta internacional no está definida únicamente por las capacidades militares. Los esfuerzos diplomáticos, la mediación y la posibilidad de acuerdos de seguridad siguen siendo elementos importantes para evitar una ampliación del conflicto.
¿PUEDE LA CRISIS ACELERAR EL ACERCAMIENTO ENTRE ISRAEL Y ARABIA SAUDITA?
La posibilidad de que Israel y Arabia Saudita profundicen su cooperación se apoya en intereses compartidos, entre ellos la preocupación por las capacidades militares iraníes, la seguridad de las rutas marítimas y la protección de infraestructuras estratégicas.
Israel ha desarrollado sistemas de defensa aérea y capacidades de detección e interceptación que podrían resultar relevantes para otros países de la región. Arabia Saudita, por su parte, dispone de importantes recursos económicos y mantiene una relación de seguridad de larga duración con Estados Unidos.
Una cooperación más estrecha podría abarcar, en teoría, intercambio de información, coordinación defensiva y mecanismos de protección de infraestructuras. Sin embargo, no debe darse por hecho que esas modalidades hayan sido acordadas o estén en funcionamiento entre Israel y Arabia Saudita.
El principal interrogante es si la presión militar actual generará condiciones para un acercamiento diplomático o, por el contrario, hará más difícil que Riad avance hacia la normalización sin resolver previamente sus diferencias sobre la cuestión palestina.
La postura saudí será determinante. Aunque la amenaza hutí puede reforzar el interés por una mayor coordinación regional, un acuerdo con Israel también tendría repercusiones políticas en el mundo árabe y musulmán.
Para Washington, un eventual entendimiento supondría un avance en su estrategia de ampliar los Acuerdos de Abraham y fortalecer las relaciones entre sus socios regionales. Para Israel, representaría la posibilidad de establecer vínculos oficiales con una de las potencias más influyentes de Oriente Medio.
Pero el resultado dependerá de negociaciones concretas, de las condiciones que plantee Arabia Saudita y de la evolución de los conflictos que actualmente afectan a la región.
UNA NUEVA ETAPA PARA EL EQUILIBRIO REGIONAL
Las declaraciones de Trump sitúan la posible normalización entre Israel y Arabia Saudita nuevamente en la agenda diplomática, mientras los ataques hutíes elevan la urgencia de reforzar la seguridad saudí.
El escenario presenta oportunidades de cooperación, pero también obstáculos importantes: la rivalidad con Irán, la guerra en Yemen, la protección de las rutas marítimas y la exigencia saudí de avances hacia la creación de un Estado palestino.
Por ahora, Trump ha expresado su expectativa de que el acercamiento pueda avanzar, pero no ha anunciado un acuerdo concluido. Tampoco se ha confirmado públicamente que Israel y Arabia Saudita hayan establecido una operación militar conjunta contra los hutíes.
La evolución de los próximos días permitirá observar si las declaraciones estadounidenses se traducen en iniciativas diplomáticas concretas o si la prioridad inmediata continúa siendo la respuesta a los ataques y la contención de una mayor escalada regional.
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