Rusia intensifica los ataques contra Ucrania y golpea la infraestructura que sostiene su economía

Una nueva oleada de ataques rusos dejó nueve civiles muertos y decenas de heridos, mientras Moscú y Kyiv amplían sus ofensivas contra infraestructura, industria, energía y rutas comerciales. Con el frente terrestre prácticamente estancado, la guerra se desplaza cada vez más hacia la capacidad económica de ambos países.

12 de septiembre de 2026 · FOSTER! NEWS


EL FRENTE DE BATALLA YA NO ES EL ÚNICO FRENTE

La guerra entre Rusia y Ucrania atraviesa una nueva etapa.

Los combates sobre el terreno continúan, pero la línea de contacto dejó de ser el único escenario decisivo. Durante las últimas semanas, Moscú y Kyiv han incrementado los ataques contra instalaciones energéticas, plantas industriales, centros logísticos, depósitos, estaciones de servicio y rutas comerciales.

Este sábado, los ataques rusos alcanzaron varias regiones de Ucrania y dejaron nueve muertos y decenas de heridos, según autoridades locales citadas por Reuters. En Kramatorsk murieron tres personas en ataques contra vehículos civiles; en Zviahel, otras dos murieron tras el impacto contra un supermercado. También se registraron víctimas en Zaporizhzhia y Kryvyi Rih. En Odesa, cerca de 40 personas resultaron heridas.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que Rusia había utilizado casi 500 drones contra objetivos ucranianos desde las primeras horas del día.

El dato muestra la magnitud de la campaña aérea.

Pero detrás de los números existe una transformación mucho más profunda.

Moscú está intentando deteriorar la capacidad de Ucrania para sostener la guerra.


LA GUERRA SE DESPLAZA HACIA LA ECONOMÍA 

Durante los primeros años de la invasión, la imagen dominante de la guerra estuvo asociada a tanques, trincheras, artillería y avances territoriales.

Ahora el cálculo es diferente.

Cuando las posiciones militares permanecen relativamente estancadas, destruir la infraestructura que permite funcionar a un Estado puede convertirse en una forma alternativa de presión.

Rusia ha intensificado sus ataques contra:

  • infraestructura energética;
  • instalaciones industriales;
  • redes logísticas;
  • estaciones de combustible;
  • puertos;
  • edificios e instalaciones económicas;
  • infraestructura vinculada al transporte.

Ucrania, al mismo tiempo, ha ampliado sus ataques de largo alcance contra objetivos dentro de Rusia.

El resultado es una guerra cada vez más extendida sobre la infraestructura económica de ambos países


KYIV BAJO UNA NUEVA OLEADA DE DRONES

La capital ucraniana lleva más de dos semanas soportando ataques casi constantes.

Reuters informó que Rusia está utilizando drones de mayor velocidad, incluidos modelos propulsados por motores a reacción, que han complicado la respuesta defensiva y alterado la vida cotidiana de la ciudad.

El 11 de septiembre, Rusia atacó dos estaciones de servicio en Kyiv con drones de este tipo.

Dos personas murieron y otras 12 resultaron heridas.

Los ataques contra estaciones de combustible adquieren una dimensión especial porque afectan directamente a una infraestructura que sostiene la movilidad de una ciudad en guerra.

También fueron alcanzadas instalaciones vinculadas a Kyivstar, el mayor operador móvil del país, aunque la empresa informó que su red continuaba funcionando.

La estrategia parece apuntar a algo más que destruir objetivos militares.

Busca introducir incertidumbre permanente en la vida cotidiana.


EL OBJETIVO MÁS GRANDE: LA RESILIENCIA DE UCRANIA

La cuestión central ya no es solamente cuánto territorio controla cada ejército.

Es cuánto tiempo puede cada Estado mantener funcionando su economía.

Ucrania enfrenta una presión especialmente fuerte.

El ministro de Economía, Oleksandr Kravchenko, estimó que los daños provocados por ataques rusos contra infraestructura y activos fijos alcanzaron casi US$10.000 millones durante 2026.

Pero el impacto económico total sería todavía mayor.

Según el funcionario, los ataques y el bloqueo efectivo de los puertos del mar Negro podrían representar un impacto equivalente a aproximadamente 1,5 puntos porcentuales del PIB.

Eso transforma la guerra.

Porque una central eléctrica destruida no es solamente un edificio dañado.

Es producción industrial que se detiene.

Una vía logística destruida no es solamente una carretera.

Es mercancía que no llega.

Un puerto atacado no es solamente una infraestructura militar o comercial.

Es una fuente de divisas que puede desaparecer.


EL MAR NEGRO SE CONVIERTE EN OTRO CAMPO DE BATALLA 

La presión sobre los puertos ucranianos es especialmente importante.

Rusia ha intensificado los ataques sobre las regiones del sur y sobre instalaciones portuarias del mar Negro.

El problema es estratégico.

Ucrania depende de sus puertos para exportar dos de sus principales fuentes de ingresos externos:

productos agrícolas y hierro y acero.

El gobierno ucraniano calcula que alrededor de US$40.000 millones en ingresos por exportaciones están en riesgo como consecuencia de la situación en el mar Negro.

Esto significa que la guerra está atacando simultáneamente dos elementos esenciales:

la capacidad de Ucrania para producir y su capacidad para vender lo que produce.


LOS PUERTOS, LOS BARCOS Y LA NUEVA GUERRA LOGÍSTICA

El 12 de septiembre, Rusia afirmó que había atacado un buque de carga en Odesa que, según Moscú, transportaba bienes destinados al uso militar.

Horas antes, el Ministerio de Defensa ruso había informado sobre ataques contra dos buques de carga en el puerto de Chornomorsk.

Ucrania, por su parte, afirmó haber atacado una importante planta rusa de caucho sintético en Togliatti, en la región de Samara.

La instalación produce materiales que pueden utilizarse en combustibles para misiles rusos.

La lógica es clara:

si no se puede decidir rápidamente la guerra en el frente, se intenta debilitar la maquinaria que permite al enemigo continuar combatiendo.


RUSIA TAMBIÉN ESTÁ BAJO PRESIÓN 

La estrategia no funciona en una sola dirección.

Ucrania ha incrementado sus ataques contra instalaciones energéticas, industriales y logísticas dentro de Rusia.

Los ataques alcanzaron objetivos situados a cientos de kilómetros de la línea del frente.

El 12 de septiembre, Ucrania informó haber atacado la planta Togliattikauchuk, mientras autoridades rusas reconocieron ataques con drones en la región de Samara.

También se registraron daños en edificios residenciales y al menos un herido, según autoridades locales rusas citadas por Reuters.

La guerra, por lo tanto, está generando una nueva geografía.

Ya no existe una frontera perfectamente definida entre:

frente militar — infraestructura — economía — territorio civil.


EL INVIERNO ES LA PRÓXIMA GRAN PRUEBA

Y aquí aparece uno de los factores más delicados.

El invierno.

Ucrania se prepara para una temporada especialmente complicada después de meses de ataques contra infraestructura energética y económica.

El gobierno reconoce que las instalaciones críticas están siendo destruidas continuamente y que las condiciones fiscales del país son cada vez más limitadas.

El problema no es únicamente mantener las ciudades iluminadas.

También es garantizar:

  • calefacción;
  • transporte;
  • comunicaciones;
  • actividad industrial;
  • hospitales;
  • producción;
  • almacenamiento;
  • distribución de alimentos;
  • funcionamiento de los servicios públicos.

Una campaña sostenida contra la infraestructura energética puede generar un efecto dominó.

Menos energía significa menos producción.

Menos producción significa menos ingresos.

Menos ingresos significan menos capacidad para financiar la defensa.


EL DÉFICIT QUE EMPIEZA A PESAR

La presión ya aparece en las cuentas públicas.

Durante los primeros ocho meses de 2026, los ingresos internos de Ucrania quedaron aproximadamente US$1.350 millones por debajo de los objetivos previstos.

Al mismo tiempo, el país gastó alrededor de US$42.000 millones en defensa, frente a unos US$39.000 millones obtenidos mediante ingresos internos y endeudamiento local.

El costo diario de la guerra también aumentó.

Según la responsable del comité presupuestario del Parlamento ucraniano, llegó a aproximadamente US$190 millones diarios en 2026, frente a unos US$140 millones en 2024.

La diferencia refleja inflación, aumento del número de tropas, mayores pagos sociales a familias de soldados fallecidos y un consumo superior de munición.

La guerra está empezando a convertirse en una carrera de resistencia financiera.


EUROPA TAMBIÉN ESTÁ DENTRO DE ESTA GUERRA

Aunque los ataques ocurran en territorio ucraniano y ruso, sus consecuencias exceden ampliamente las fronteras de ambos países.

Europa está directamente involucrada en:

seguridad energética, defensa aérea, producción militar, financiación, reconstrucción y apoyo económico.

La capacidad de Ucrania para resistir durante el próximo invierno dependerá parcialmente de la capacidad europea para sostener el suministro financiero y militar.

Y eso explica por qué la guerra continúa siendo una de las principales cuestiones estratégicas del continente.

No se trata únicamente de Ucrania.

Se trata de la arquitectura de seguridad europea.


MÁS DEFENSA PARA UCRANIA

Canadá anunció esta semana un paquete de C$350 millones para adquirir interceptores de defensa aérea destinados a Ucrania, en un momento en que Kyiv enfrenta una creciente presión sobre sus sistemas de defensa.

Ottawa también anunció casi C$435 millones en nuevas garantías de préstamos para el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo con el objetivo de apoyar la seguridad energética ucraniana, especialmente de cara al invierno.

La decisión canadiense refleja un problema mayor.

La demanda de sistemas de defensa aérea está creciendo precisamente cuando los ataques rusos aumentan en intensidad.


EL NUEVO PAPEL DE LOS DRONES

La guerra también está modificando la tecnología militar.

Los drones de largo alcance y los modelos de mayor velocidad permiten atacar objetivos muy alejados de las líneas del frente.

Eso cambia el cálculo defensivo.

Una ciudad que antes podía considerarse relativamente alejada del campo de batalla puede convertirse rápidamente en objetivo.

Kyiv es un ejemplo.

Pero también lo son las ciudades industriales, los puertos y las instalaciones energéticas.

La distancia ya no garantiza seguridad.


MOLDAVIA Y EL RIESGO DE EXPANSIÓN

La dimensión regional también comienza a hacerse visible.

El 12 de septiembre, Moldavia cerró temporalmente su espacio aéreo después de detectar un dron cerca de su frontera con Ucrania.

Siete pasos fronterizos también fueron cerrados temporalmente.

Reuters señala que drones rusos han entrado regularmente en el espacio aéreo moldavo pese a las protestas oficiales.

Moldavia no es un actor central del conflicto.

Precisamente por eso el episodio resulta relevante.

Cuando una guerra comienza a afectar el espacio aéreo de países vecinos, aunque sea de manera accidental o indirecta, aumenta el riesgo de incidentes que pueden generar nuevas tensiones diplomáticas.


BULGARIA: OTRA SEÑAL DE ALERTA

Mientras la guerra se extiende por la infraestructura energética y logística, Bulgaria enfrenta otro episodio que despierta preocupación.

Un incendio se produjo en una instalación de almacenamiento de armas de EMCO cerca de Tsareva Livada.

No se registraron heridos y las autoridades investigan las causas.

La empresa sospecha que podría tratarse de sabotaje y recordó que instalaciones de empresas de defensa búlgaras han sufrido numerosos incidentes desde 2011.

El episodio no prueba por sí mismo una conexión con la guerra en Ucrania.

Pero muestra hasta qué punto la seguridad de las instalaciones militares europeas se ha convertido en una cuestión cada vez más sensible.


LA GUERRA QUE CAMBIÓ DE FORMA

Más de cuatro años después del comienzo de la invasión a gran escala, el conflicto presenta una paradoja.

El frente terrestre permanece relativamente estancado.

Pero la guerra no está detenida.

Está cambiando de forma.

Se desplaza hacia:

los cielos.

los puertos.

las fábricas.

las redes eléctricas.

las rutas comerciales.

los depósitos de combustible.

las cuentas públicas.

Y, cada vez más, hacia la capacidad de una sociedad para continuar funcionando bajo presión.


EL INVIERNO COMO CAMPO DE BATALLA

El próximo invierno podría convertirse en uno de los momentos más importantes de esta etapa del conflicto.

Si Ucrania consigue mantener funcionando su red energética, proteger sus principales centros urbanos y conservar abiertas sus rutas comerciales, habrá demostrado una capacidad de resistencia considerable.

Si Rusia consigue degradar simultáneamente la infraestructura energética, la industria y los puertos, el costo económico podría multiplicarse.

La cuestión ya no sería únicamente militar.

Sería social y económica.


LA BATALLA POR LA RESILIENCIA

La palabra clave para entender esta nueva fase es resiliencia.

Rusia intenta demostrar que puede mantener una guerra prolongada.

Ucrania intenta demostrar que puede seguir funcionando bajo ataques permanentes.

Europa intenta demostrar que puede sostener a Kyiv durante el tiempo necesario.

Y Estados Unidos continúa siendo un actor decisivo en el equilibrio militar y diplomático.

El conflicto se ha convertido, por tanto, en una prueba simultánea de:

capacidad militar + resistencia económica + infraestructura + tecnología + alianzas.


FOSTER! ANALIZA

La evolución de la guerra indica que el objetivo estratégico está cambiando.

Cuando el frente no permite conseguir rápidamente una victoria territorial decisiva, la infraestructura se convierte en un multiplicador de presión.

Una central eléctrica destruida puede afectar una fábrica.

Una fábrica afectada puede reducir exportaciones.

Menos exportaciones pueden reducir ingresos.

Menos ingresos pueden aumentar el déficit.

Y un déficit mayor puede limitar la capacidad de financiar la defensa.

Ese es el verdadero efecto dominó.

Por eso los ataques contra infraestructura económica deben observarse más allá de su impacto inmediato.

La batalla no es solamente por el territorio.

Es por la capacidad de cada país para seguir funcionando.

Y esa puede ser la batalla decisiva de la próxima etapa de la guerra.


DATOS CLAVE

9
civiles muertos en los ataques rusos del 12 de septiembre, según autoridades ucranianas citadas por Reuters.

≈500
drones rusos utilizados, según Volodímir Zelenski.

US$10.000 millones
estimación del daño a infraestructura y activos fijos en Ucrania durante 2026.

1,5 puntos
impacto estimado sobre el PIB por los ataques y la situación de los puertos.

US$40.000 millones
ingresos por exportaciones que Ucrania considera en riesgo.

US$42.000 millones
gasto ucraniano en defensa durante los primeros ocho meses de 2026.

US$190 millones
costo diario estimado de la guerra para Ucrania durante 2026. 


FOSTER! NEWS

EUROPA · GUERRA · UCRANIA

Hechos claros. Contexto real.

Share