La batalla por el futuro de Israel: Netanyahu resiste, Eisenkot busca una mayoría y la oposición prepara su ofensiva parlamentaria

Con ambos bloques lejos de la mayoría parlamentaria, los principales dirigentes comenzaron a definir sus estrategias para las negociaciones. Netanyahu confirmó su continuidad junto a Ben Gvir y Smotrich, mientras Eisenkot y otros referentes opositores buscan articular una alternativa. También surgió la posibilidad de reemplazar al presidente de la Knéset, Amir Ohana, por Yair Lapid.

FOSTER! NEWS | MEDIO ORIENTE
30 DE OCTUBRE DE 2026


UNA DISPUTA POLÍTICA QUE COMIENZA DESPUÉS DE LAS URNAS

Tras los resultados provisionales de las elecciones generales del martes 27 de octubre, Benjamin Netanyahu y sus principales adversarios iniciaron movimientos políticos para intentar posicionarse de cara a la formación del próximo gobierno israelí.

Con más del 90 % de los votos contabilizados durante la jornada del miércoles 28, el bloque encabezado por Netanyahu reunía 53 escaños, mientras que el espacio opositor liderado por Gadi Eisenkot alcanzaba 48. Las formaciones predominantemente árabes, Lista Conjunta y Ra'am, sumaban los 19 representantes restantes.

Ninguno de los dos principales bloques contaba con los 61 escaños necesarios para alcanzar una mayoría en la Knéset, integrada por 120 miembros.

Este escenario abrió una etapa de negociaciones en la que los dirigentes deben definir no solamente quién encabezará el próximo Ejecutivo, sino también qué acuerdos parlamentarios están dispuestos a establecer para conseguir los apoyos necesarios.

Las alternativas presentan dificultades políticas: tanto una eventual alianza entre los dos grandes espacios como un acuerdo con los partidos árabes implicaría revisar compromisos asumidos por algunas fuerzas durante la campaña electoral.

NETANYAHU CONFIRMA LA CONTINUIDAD DE SU ALIANZA CON BEN GVIR Y SMOTRICH

Mientras los distintos sectores analizaban posibles acuerdos, Netanyahu buscó transmitir un mensaje de continuidad a sus principales aliados de derecha.

Medios israelíes en hebreo informaron que el primer ministro mantuvo conversaciones durante la noche del miércoles con Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional y dirigente de Otzma Yehudit, y Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas y presidente de Sionismo Religioso.

Según esas informaciones, Netanyahu les aseguró que el bloque de partidos de derecha y religiosos permanecería unido.

El canal progubernamental Canal 14 atribuyó al primer ministro la siguiente frase durante la conversación:

«Estamos juntos y seguiremos juntos».

La declaración se produjo mientras en el debate político israelí se analizaba la posibilidad de un eventual gobierno de unidad que pudiera incorporar a Netanyahu y a sectores encabezados por Eisenkot, dejando fuera a algunos de sus actuales aliados.

La postura transmitida a Ben Gvir y Smotrich apunta, por el contrario, a mantener la estructura política que sostiene al actual gobierno.

Además, según los reportes de medios israelíes, Netanyahu tenía previsto comunicarse con los dirigentes de los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, otras dos fuerzas fundamentales para la composición de su bloque parlamentario.

La continuidad de estos acuerdos será relevante porque los cinco partidos que integran el espacio favorable a Netanyahu reúnen 53 escaños, ocho menos de los necesarios para alcanzar la mayoría.

EISENKOT INTERPRETA EL RESULTADO COMO UN VOTO DE DESCONFIANZA

Por su parte, Gadi Eisenkot, principal rival político de Netanyahu, sostuvo que el resultado electoral representa un rechazo a la gestión del gobierno saliente y reafirmó su intención de trabajar para reemplazarlo.

En un mensaje publicado en la red social X, el dirigente afirmó que los ciudadanos habían expresado su falta de confianza en el gobierno que estaba en funciones durante los ataques del 7 de octubre de 2023 y en las políticas relacionadas con el servicio militar obligatorio.

Eisenkot también cuestionó a las formaciones que respaldan las exenciones del servicio militar para estudiantes de las instituciones religiosas judías, conocidas como yeshivot.

El debate sobre el reclutamiento militar de los sectores ultraortodoxos constituye una de las principales controversias de la política israelí. Mientras el servicio militar es obligatorio para gran parte de la población, los beneficios y excepciones aplicados a determinados estudiantes religiosos han generado disputas políticas y sociales.

En su publicación, Eisenkot escribió:

«Nos esperan muchos días de trabajo, pero estamos concentrados en la importante tarea que nos ha sido encomendada: traer un cambio a Israel y establecer un gobierno sionista comprometido con el servicio militar obligatorio».

El dirigente también manifestó su compromiso de afrontar el desafío político que tiene por delante.

Sus declaraciones muestran que, pese a que su bloque quedó por debajo de la mayoría parlamentaria, pretende continuar las negociaciones para construir una alternativa de gobierno.

YAIR GOLAN BUSCA REUNIR A LOS REFERENTES DEL BLOQUE DEL CAMBIO

Otro de los protagonistas de las negociaciones es Yair Golan, presidente del partido Los Demócratas, quien anunció su intención de reunirse con otros dirigentes opositores para coordinar una estrategia común.

Golan señaló que tenía previsto mantener conversaciones con tres referentes políticos durante el miércoles y los días siguientes. Entre ellos mencionó a Gadi Eisenkot y a Yair Lapid, segundo dirigente de B'Yachad.

El espacio opositor está integrado por Yashar, B'Yachad, Los Demócratas e Israel Beitenu, liderado por Avigdor Liberman.

Sin embargo, aunque estas fuerzas comparten su oposición a Netanyahu, todavía no habían acordado gobernar conjuntamente. Tampoco mantenían una posición unificada respecto de la posibilidad de recibir el respaldo de los partidos árabes.

Consultado en una entrevista con el Canal 12 de Israel sobre si se reuniría con Liberman, Golan evitó mencionar nombres concretos.

«Espero reunirme con todos ellos antes del domingo», expresó.

El dirigente agregó que buscaría convencer a los demás referentes de que comparten una misión común: ofrecer esperanza a la población israelí.

Golan sostuvo que la formación de un nuevo gobierno resulta necesaria para abordar diferentes cuestiones, entre ellas las preocupaciones de seguridad, la interrupción de la reforma judicial impulsada por el actual Ejecutivo y las inquietudes de los sectores jóvenes sobre su futuro en el país.

Su propuesta apunta a coordinar a las distintas fuerzas opositoras, aunque todavía no estaba claro si todos sus dirigentes respaldarían esa iniciativa.

LIBERMAN MANTIENE DISTANCIA DE LAS NEGOCIACIONES OPOSITORAS

Uno de los principales obstáculos para la coordinación del bloque opositor es la posición de Avigdor Liberman, presidente de Israel Beitenu.

Según un informe del Canal 12 de Israel, Liberman había reducido considerablemente el contacto con los demás dirigentes del denominado bloque del cambio.

Aunque existía cierta comunicación entre los equipos de campaña de las distintas formaciones, el dirigente no estaría respondiendo a las llamadas de Eisenkot ni de Naftali Bennett.

La información también señala que Liberman mantenía su compromiso de no incorporarse a un gobierno encabezado por Netanyahu y tampoco respaldar un Ejecutivo minoritario que dependiera del apoyo parlamentario de los partidos árabes.

Esta posición genera una dificultad adicional para Eisenkot y Golan. Israel Beitenu cuenta con siete escaños, una representación que puede resultar importante en cualquier negociación para construir una mayoría.

El desacuerdo no se limita a la oposición a Netanyahu. También está relacionado con las condiciones que cada partido considera aceptables para integrar un nuevo gobierno.

Por eso, la posibilidad de reunir a las cuatro fuerzas opositoras en una coalición todavía depende de conversaciones políticas que no habían producido un acuerdo definitivo.

LA OPOSICIÓN ANALIZA REEMPLAZAR A AMIR OHANA POR YAIR LAPID COMO PRESIDENTE DE LA KNÉSET

En paralelo a las negociaciones para formar gobierno, los partidos opositores estarían evaluando una estrategia parlamentaria que podría modificar la conducción de la Knéset incluso antes de que se resuelva quién encabezará el próximo Ejecutivo.

Según informó la emisora pública Kan, las fuerzas contrarias a Netanyahu consideran utilizar su mayoría parlamentaria potencial para reemplazar a Amir Ohana, actual presidente de la Knéset, por Yair Lapid, dirigente de la oposición.

La iniciativa tendría como objetivo avanzar en determinadas decisiones legislativas e institucionales sin esperar a que concluyan las negociaciones para formar gobierno.

Entre las medidas mencionadas se encuentra la creación de una comisión estatal de investigación sobre los fallos y responsabilidades relacionados con los ataques del 7 de octubre de 2023.

También se buscaría derogar las leyes vinculadas con la reforma judicial impulsada por el actual gobierno.

La posibilidad de reemplazar a Ohana por Lapid representaría un movimiento relevante dentro del Parlamento, ya que la presidencia de la Knéset ocupa una posición institucional central en la organización de los debates y el funcionamiento legislativo.

De acuerdo con la información publicada por Kan, la iniciativa todavía estaba en etapa de consideración y no constituía una decisión parlamentaria adoptada.

OTROS NOMBRES QUE SE ANALIZAN PARA PRESIDIR EL PARLAMENTO

Yair Lapid no sería el único dirigente considerado para ocupar la presidencia de la Knéset.

Según los reportes citados, también se mencionaron otros posibles candidatos pertenecientes a distintas fuerzas opositoras:

  • Oded Forer, diputado de Israel Beitenu.

  • Elazar Stern, diputado de Yashar.

  • Orit Farkash-Hacohen, diputada de Yashar.

  • Efrat Rayten, diputada de Los Demócratas.

La consideración de varios nombres refleja que las conversaciones no se limitan a la formación de una coalición ejecutiva. También incluyen la distribución de responsabilidades institucionales y la posibilidad de impulsar iniciativas parlamentarias desde la nueva composición legislativa.

En este contexto, la elección del presidente de la Knéset podría convertirse en uno de los primeros puntos de negociación entre las fuerzas que buscan desplazar políticamente a Netanyahu.

LA FORMACIÓN DEL GOBIERNO Y EL CONTROL PARLAMENTARIO, DOS DISPUTAS DIFERENTES

El escenario posterior a las elecciones presenta dos procesos relacionados, pero institucionalmente distintos.

El primero es la formación del próximo gobierno. Para conseguirlo, el candidato encargado de la tarea deberá reunir los apoyos parlamentarios necesarios para alcanzar una mayoría de al menos 61 escaños.

El segundo es la organización interna de la Knéset, que incluye la elección de sus autoridades y la posibilidad de impulsar decisiones legislativas mediante acuerdos entre los diputados.

La propuesta de reemplazar a Amir Ohana por Yair Lapid muestra que la oposición también analiza cómo utilizar la composición parlamentaria para impulsar determinadas iniciativas, incluso antes de que se defina quién encabezará el Ejecutivo.

Sin embargo, la suma de escaños no garantiza automáticamente que todas esas propuestas puedan prosperar. Para avanzar será necesario que los partidos acuerden procedimientos, candidaturas y objetivos comunes.

Mientras Netanyahu intenta conservar unidos a sus aliados de derecha y religiosos, Eisenkot busca coordinar a las fuerzas que pretenden un cambio de gobierno. Golan trabaja para reunir a sus dirigentes, pero la distancia de Liberman y las diferencias sobre una posible cooperación con los partidos árabes siguen siendo obstáculos concretos.

La disputa política israelí, por lo tanto, ya no se concentra únicamente en el resultado de las urnas. También se desarrolla en las negociaciones entre partidos, en la elección de las autoridades parlamentarias y en la posibilidad de construir acuerdos que permitan gobernar o ejercer una mayoría legislativa durante la nueva legislatura.


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