Israel recordó el tercer aniversario del 7 de octubre entre homenajes, dolor y protestas

Las ceremonias en memoria de las víctimas se realizaron en comunidades devastadas, antiguos escenarios de combate y espacios públicos de todo el país. Mientras las familias recordaron a sus seres queridos, sobrevivientes y manifestantes reclamaron respuestas, responsabilidades y una investigación independiente sobre los fallos que precedieron al ataque de Hamás en 2023.

FOSTER! NEWS | MEDIO ORIENTE
9 DE OCTUBRE DE 2026


TRES AÑOS DESPUÉS, ISRAEL VOLVIÓ A RECORDAR EL ATAQUE

Israel conmemoró el miércoles 7 de octubre el tercer aniversario del ataque lanzado desde la Franja de Gaza el 7 de octubre de 2023, una ofensiva encabezada por Hamás que dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 personas secuestradas y trasladadas a Gaza, según las cifras recogidas en el material de referencia.

Aquel ataque, considerado el día más mortífero para el pueblo judío desde el Holocausto, marcó el comienzo de una guerra que se extendió a múltiples frentes y transformó profundamente la situación de seguridad de Israel y del conjunto de Oriente Medio.

Tres años después, las conmemoraciones estuvieron atravesadas por el recuerdo de las víctimas, el sufrimiento de los sobrevivientes, la situación de las familias afectadas y las demandas de esclarecimiento sobre las fallas que permitieron la incursión.

Los actos se desarrollaron en ciudades y localidades de todo el país. En numerosas comunidades, las familias regresaron a los lugares donde sus seres queridos fueron asesinados o secuestrados. En otros puntos, los homenajes se combinaron con manifestaciones contra el Gobierno y reclamos para que se investiguen las decisiones políticas y militares anteriores al ataque.

Aunque el Estado israelí organiza su conmemoración oficial de acuerdo con el calendario hebreo —por lo que las ceremonias gubernamentales de este año se realizaron el 5 de octubre—, numerosas municipalidades, organizaciones y grupos ciudadanos también recordaron la fecha del aniversario en el calendario gregoriano: el 7 de octubre.

LAS 6:29, EL INSTANTE EN QUE COMENZÓ LA INCURSIÓN

Las ceremonias comenzaron a las 6:29 de la mañana, la hora señalada como inicio de la incursión del 7 de octubre de 2023.

Ese momento volvió a concentrar la atención de las comunidades afectadas y de los familiares de las víctimas. En el centro de Israel, manifestantes contrarios al Gobierno bloquearon brevemente la autopista Ayalon para guardar un minuto de silencio.

También se registraron concentraciones en cruces de rutas y frente a las residencias de ministros. Las protestas expresaron el reclamo de responsabilidades políticas por los fallos de seguridad que precedieron a la ofensiva.

En Tel Aviv, activistas tiñeron de rojo la fuente de la plaza Dizengoff, una intervención simbólica que formó parte de las acciones organizadas durante la jornada.

Al mediodía, el Consejo de Octubre, una organización integrada por sobrevivientes del ataque y familiares de personas asesinadas, convocó a un minuto de silencio a escala nacional.

La jornada incluyó actos en distintas localidades, mientras que otras ceremonias estaban previstas para la tarde y la noche. Entre ellas figuraban un encuentro en el kibutz Re'im, cerca del lugar donde se celebraba el festival de música Nova, y un acto nacional organizado por la entidad Kumu, cuyo nombre significa «Levántate», en el parque Yarkon de Tel Aviv.

KFAR AZA: EL REGRESO A UNA COMUNIDAD MARCADA POR LA TRAGEDIA

En el kibutz Kfar Aza, una de las comunidades atacadas durante la incursión, los residentes realizaron una vigilia en memoria de las personas asesinadas.

La ceremonia estuvo marcada por el silencio, el sonido solemne de una trompeta y la lectura de los nombres de las víctimas. El acto permitió reunir a integrantes de una comunidad que continúa afrontando las consecuencias humanas y sociales del ataque.

Zion Regev, dirigente comunitario del kibutz, señaló que la mayoría de los residentes seguía desplazada y que muchos todavía no habían regresado a sus hogares.

Regev describió la jornada como un momento especialmente difícil para la comunidad, tres años después de los asesinatos y secuestros.

La situación de Kfar Aza refleja uno de los efectos más persistentes de la ofensiva: la destrucción de la vida cotidiana de numerosas comunidades fronterizas, donde la recuperación no depende únicamente de la reconstrucción material, sino también de las condiciones de seguridad y de la posibilidad de que sus habitantes vuelvan a vivir en sus hogares.

Entre quienes visitaron el kibutz se encontraban el exministro de Defensa Yoav Gallant, que ocupaba ese cargo durante el ataque, y Avigdor Liberman, dirigente del partido Yisrael Beytenu.

NAHAL OZ: HOMENAJE A LAS SOLDADOS QUE MURIERON DURANTE EL ATAQUE

Otro de los actos centrales tuvo lugar en recuerdo de las 16 soldados de vigilancia asesinadas en el puesto militar de Nahal Oz.

Sus familias se reunieron ante un monumento para rendir homenaje a las jóvenes y reclamar que se reconozca plenamente su actuación durante las horas de la ofensiva.

Dror Ashram, padre de la sargento Shay Ashram, una de las víctimas, recordó el momento en que comenzó el ataque y cuestionó la falta de protección que sufrieron las soldados.

Ashram expresó que las familias no podían perdonar la pérdida de sus hijas y reclamó respuestas por lo sucedido. Sus declaraciones reflejaron tanto el dolor por las muertes como la exigencia de esclarecer las decisiones que precedieron al asalto y la respuesta durante los combates.

Según el balance incluido en el material de referencia, 53 soldados murieron en el puesto de Nahal Oz: 31 pertenecían a unidades de combate y 22 desempeñaban funciones no combatientes, entre ellas las 16 soldados de vigilancia. Otras diez personas fueron secuestradas: siete soldados de vigilancia y tres soldados de tanques.

Las investigaciones militares han descrito la batalla en esa base como uno de los fallos más graves de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) durante el 7 de octubre.

LAS ADVERTENCIAS PREVIAS Y LAS PREGUNTAS SOBRE LOS FALLOS DE SEGURIDAD

El caso de Nahal Oz también concentra preguntas sobre la información que las autoridades recibieron antes de la ofensiva.

De acuerdo con el material de referencia, soldados de vigilancia habían transmitido alertas sobre entrenamientos y preparativos de atacantes que podían anticipar una incursión. Esas advertencias no recibieron la respuesta adecuada, según los testimonios y las informaciones citadas.

Algunas de las soldados, en su mayoría mujeres, sostuvieron que sus advertencias fueron desestimadas y señalaron que los prejuicios de género pudieron influir en la manera en que se evaluaron sus informes.

Estas afirmaciones forman parte de una cuestión más amplia: determinar qué información estaba disponible antes del ataque, quiénes recibieron las alertas, cómo se evaluaron y por qué no se adoptaron medidas suficientes para impedir la incursión o reducir sus consecuencias.

El aniversario volvió a poner esas preguntas en el centro del debate público. Sin embargo, establecer responsabilidades individuales e institucionales exige examinar los registros, las decisiones operativas y las conclusiones de las investigaciones correspondientes.

LOS FAMILIARES RECLAMARON RECONOCIMIENTO Y RESPUESTAS

Durante el homenaje a las soldados de Nahal Oz, Ashram destacó distintas formas de valentía que, según sostuvo, se manifestaron durante el ataque.

Recordó a quienes intentaron tranquilizar a sus compañeras, ayudar a otras personas a despedirse de sus familias y continuar transmitiendo información sobre los movimientos de los atacantes pese al peligro.

También pidió que las FDI reconozcan el heroísmo demostrado por las soldados y el papel que desempeñaron durante los combates.

Sus palabras reflejaron una demanda que fue más allá del homenaje: que las víctimas sean recordadas no solamente por las circunstancias de sus muertes, sino también por sus decisiones y acciones durante la emergencia.

En el aniversario, la memoria de los fallecidos convivió así con la exigencia de explicar cómo se desarrollaron los acontecimientos y qué medidas deben adoptarse para evitar que una tragedia semejante vuelva a ocurrir.

LA POLICÍA RECORDÓ A SUS AGENTES ASESINADOS EN EL SUR

La Policía de Israel también organizó ceremonias para honrar a los agentes que murieron durante la ofensiva.

Uno de los actos principales se celebró en la comisaría de Sderot, escenario de un enfrentamiento especialmente violento durante el 7 de octubre de 2023.

Según el balance recogido en el material de referencia, los atacantes mataron allí a 20 policías antes de atrincherarse en el edificio y enfrentarse durante horas con las fuerzas de seguridad. Otros agentes murieron en distintos combates en el sur del país.

La conmemoración recordó el alcance de la ofensiva más allá de las comunidades residenciales y de los lugares donde se celebraban eventos civiles. Los ataques también afectaron a instalaciones policiales y militares, donde los efectivos intentaron contener la incursión y responder a múltiples focos de violencia.

LOS DIRIGENTES DE LA OPOSICIÓN VISITARON LOS LUGARES DE LA MASACRE

Dirigentes de la oposición israelí visitaron lugares afectados por el ataque en el sur del país y se reunieron con familiares de las víctimas y miembros de las comunidades.

Gadi Eisenkot, dirigente de Yashar, acudió a un refugio situado junto a una carretera en Re'im. Lo acompañó Shira Shapira, integrante de su lista política, cuyo hijo, el sargento Aner Shapira, murió mientras defendía el refugio durante el ataque.

Según el relato recogido en el material de referencia, el joven lanzó hacia el exterior siete granadas arrojadas por los atacantes antes de morir.

Naftali Bennett, dirigente de B'Yachad, también visitó el lugar donde se celebraba el festival Nova, después de pasar la noche en un kibutz cercano a la frontera.

Bennett afirmó que se encontraba rodeado de familias y amigos unidos por el duelo y el recuerdo de las víctimas.

Las visitas de los dirigentes opositores se desarrollaron en un contexto en el que la conmemoración también estuvo acompañada por críticas al Gobierno y demandas de rendición de cuentas.

BEN GVIR ADVIERTE SOBRE LA POSIBILIDAD DE OTRO ATAQUE

Mientras dirigentes de la oposición visitaban las comunidades afectadas, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, conmemoró el aniversario cerca de la barrera de seguridad próxima a Nitzanei Oz, en el centro de Israel.

Ben Gvir ocupaba el mismo cargo durante el ataque de 2023. En sus declaraciones, advirtió sobre la posibilidad de que se produjera una ofensiva similar desde Cisjordania y afirmó que Israel no debía repetir los errores del pasado.

El ministro mencionó localidades como Netanya y Kfar Saba y reclamó el desarme y la disolución de la Autoridad Palestina, el organismo que ejerce funciones de gobierno en partes de Cisjordania.

Sus declaraciones reflejaron una de las posiciones presentes en el debate israelí sobre la seguridad posterior al 7 de octubre: la defensa de medidas más severas frente a posibles amenazas provenientes de territorios palestinos.

La propuesta de desmantelar la Autoridad Palestina constituye una posición política de Ben Gvir y no debe confundirse con una decisión adoptada por el conjunto del Gobierno israelí.

YARDEN BIBAS: «PERDÓN, LOS AMO»

Entre los testimonios más dolorosos de la jornada estuvo el mensaje publicado por Yarden Bibas, un antiguo rehén cuya esposa, Shiri, y sus dos hijos pequeños, Ariel y Kfir, fueron secuestrados y murieron durante su cautiverio en Gaza.

Bibas escribió en redes sociales un mensaje dirigido a su familia, en el que expresó su dolor por haber sobrevivido mientras ellos no regresaron con vida.

«Shiri, Ariel y Kfir. Perdón. Perdón porque ustedes están allá arriba y yo estoy aquí. Los amo más que a nada en el mundo. Siempre. Para siempre», escribió.

Bibas fue liberado en 2025 como parte de un acuerdo de alto el fuego con Hamás. Los cuerpos de su esposa y sus hijos también fueron devueltos en el marco de ese acuerdo.

Según el material de referencia, una autopsia israelí determinó que los tres habían sido asesinados por sus captores de Hamás.

El mensaje de Bibas volvió a poner en primer plano el sufrimiento de las familias afectadas por los secuestros, así como las consecuencias personales que continúan después de la liberación de los rehenes o de la devolución de los cuerpos.

Su testimonio no estuvo centrado en el debate político, sino en la pérdida de su esposa y sus hijos y en el dolor de una familia cuya historia quedó ligada a uno de los episodios más dramáticos del ataque.

EINAV ZANGAUKER RECLAMA UNA INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE

Einav Zangauker, madre de Matan Zangauker, uno de los rehenes secuestrados el 7 de octubre, volvió a cuestionar al Gobierno por lo ocurrido antes y durante la ofensiva.

Zangauker se convirtió en una de las voces más visibles del movimiento de familiares que reclamaban la liberación de los rehenes. Durante el aniversario, criticó que las autoridades no hubieran asumido plenamente sus responsabilidades por los fallos de seguridad y cuestionó la falta de una comisión independiente de investigación.

En declaraciones a la emisora Army Radio, afirmó que existían intentos de hacer olvidar lo ocurrido y sostuvo que las familias continuarían exigiendo la verdad.

Su reclamo apunta a esclarecer las decisiones políticas, militares y de inteligencia que precedieron al ataque, así como la actuación de las autoridades durante la emergencia.

Matan Zangauker fue liberado en el marco del acuerdo de octubre de 2025 que puso fin a los combates a gran escala en la Franja de Gaza, según el material de referencia. Su pareja, Ilana Gritzewsky, había sido liberada en noviembre de 2023.

La exigencia de una investigación independiente se convirtió así en uno de los ejes de las manifestaciones y declaraciones que acompañaron el aniversario. Para las familias, la conmemoración no sustituye la necesidad de esclarecer las responsabilidades ni responde por sí misma a las preguntas que permanecen abiertas.

EL RECUERDO DE LAS VÍCTIMAS Y EL DEBATE SOBRE LAS RESPONSABILIDADES

El tercer aniversario del 7 de octubre reunió en Israel dos dimensiones inseparables de la jornada: el homenaje a las víctimas y la discusión sobre los fallos que precedieron al ataque.

En los kibutzim afectados, los familiares recordaron a quienes fueron asesinados o secuestrados. En las bases militares y las comisarías, las ceremonias honraron a los soldados y policías que murieron durante los combates. En las plazas y frente a las residencias de ministros, los manifestantes reclamaron respuestas políticas e institucionales.

La jornada también mostró que las consecuencias del ataque siguen presentes en las familias desplazadas, los sobrevivientes y quienes continúan reclamando esclarecimiento sobre lo ocurrido.

Tres años después, las ceremonias permitieron recordar a las víctimas, pero las demandas de una investigación independiente y de responsabilidades por los fallos de seguridad siguieron ocupando un lugar central en el debate público israelí.


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