Irán detrás del avance hutí: asesores de la Guardia Revolucionaria habrían dirigido la ofensiva en Yemen

Según una investigación de Associated Press (AP), asesores iraníes proporcionaron entrenamiento, logística e inteligencia y estuvieron presentes en distintos niveles durante la ofensiva que permitió a los hutíes avanzar rápidamente por la costa del mar Rojo. La operación refuerza la capacidad de Yemen para convertirse en un nuevo frente dentro de la confrontación regional. 

FOSTER! NEWS | MEDIO ORIENTE
23 DE SEPTIEMBRE DE 2026


En Yemen, una ofensiva que duró menos de 48 horas cambió nuevamente el mapa militar de la costa del mar Rojo.

Los hutíes, un movimiento armado respaldado por Irán, avanzaron sobre posiciones de las fuerzas favorables al Gobierno reconocido internacionalmente y lograron hacerse con amplias zonas de la costa.

Pero, según una investigación de Associated Press (AP), no habrían actuado solos.

La agencia entrevistó a diez funcionarios y militares para reconstruir cómo se desarrolló la operación. Entre ellos se encontraban un alto funcionario hutí, dos funcionarios regionales, un comandante militar yemení de alto rango y un integrante del Consejo Presidencial de Yemen.

Todos hablaron bajo condición de anonimato debido a que discutían decisiones internas.

Según los testimonios recogidos por AP, miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán participaron directamente en la planificación y ejecución de la ofensiva.

La información, de confirmarse, representaría una de las intervenciones iraníes más directas en favor de los hutíes desde el comienzo de la guerra civil yemení en 2014.

MENOS DE 48 HORAS PARA CAMBIAR EL FRENTE 

La ofensiva hutí se extendió aproximadamente 115 kilómetros, unos 75 millas, a través de una zona estratégica de la costa occidental de Yemen.

El avance aprovechó las divisiones existentes entre las fuerzas alineadas con el Gobierno yemení respaldado por Arabia Saudita.

Uno de los principales objetivos era la Resistencia Nacional, una fuerza de aproximadamente 30.000 combatientes.

Los hutíes habrían conseguido penetrar las comunicaciones internas de esta organización.

Esto les habría permitido conocer movimientos de sus unidades, identificar posiciones y aprovechar la confusión existente entre sus comandantes.

El resultado fue una retirada acelerada.

El líder de la Resistencia Nacional, el teniente general Tariq Saleh, terminó refugiándose en Arabia Saudita.

Mientras tanto, la estratégica ciudad portuaria de Mokha quedó prácticamente abandonada durante la noche.

Cuando los hutíes entraron el 10 de septiembre, según un alto funcionario del movimiento citado por AP, la ciudad estaba vacía.

IRÁN HABRÍA PREPARADO EL TERRENO 

El avance no habría comenzado con la ofensiva.

Según la investigación de AP, Irán llevaba meses incrementando su apoyo a los hutíes.

El analista de seguridad Mzahem Alsaloum, citado por la agencia, afirmó que durante el último año Teherán había aumentado el entrenamiento y el apoyo logístico relacionado con sistemas de misiles más avanzados, drones y embarcaciones de ataque no tripuladas.

Los hutíes ya habían desarrollado capacidades militares importantes.

Pero la nueva asistencia habría buscado elevar esas capacidades a un nivel superior.

El objetivo no habría sido solamente entregar armamento.

También habría incluido entrenamiento, planificación, inteligencia y apoyo logístico.

DE LA PLANIFICACIÓN A LA PRIMERA LÍNEA 

Este es uno de los elementos más significativos de la investigación.

Según un alto funcionario hutí citado por AP, los asesores iraníes anteriormente se concentraban principalmente en la planificación estratégica.

Durante la nueva escalada, en cambio, habrían pasado a estar presentes "en todos los niveles".

Eso habría incluido la planificación de maniobras tácticas y el trabajo directo con comandantes desplegados en el frente.

Alsaloum afirmó además que los asesores iraníes ayudaron a analizar comunicaciones e inteligencia satelital, capacidades que los hutíes no tenían desarrolladas al mismo nivel.

La Misión de Irán ante las Naciones Unidas (ONU) no respondió a las solicitudes de comentarios de AP sobre estas acusaciones.

TAMBIÉN APARECE HEZBOLÁ 

La investigación menciona además la presencia previa de asesores vinculados a Irán y a Hezbolá, el movimiento político y armado libanés aliado de Teherán.

Según Alsaloum y un alto funcionario hutí, un vuelo procedente de Irán que finalmente aterrizó en Yemen habría transportado asesores de la Guardia Revolucionaria.

Estos se habrían sumado a otros asesores iraníes que ya estaban en el país.

La información no establece que todos los integrantes de esas estructuras hayan participado directamente en los combates, sino que describe una red de apoyo y asesoramiento alrededor de las fuerzas hutíes.

EL MAR ROJO VUELVE A SER EL CENTRO 

La importancia de la ofensiva no se limita al territorio yemení.

La costa occidental de Yemen se encuentra frente a una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta.

Desde allí, los hutíes pueden ejercer presión sobre las rutas comerciales que atraviesan el mar Rojo y las aguas cercanas.

El avance también incluyó la captura de islas estratégicas próximas a la costa.

Según las fuentes citadas por AP, esto podría aumentar la capacidad hutí para amenazar los cargamentos de petróleo saudíes que circulan por la región.

La consecuencia potencial va mucho más allá de Yemen.

Una amenaza sostenida sobre las exportaciones energéticas puede afectar los precios internacionales del combustible.

Y eso significa que una ofensiva terrestre en Yemen puede terminar teniendo consecuencias económicas en países situados a miles de kilómetros de distancia.

EL PETRÓLEO COMO ARMA DE PRESIÓN 

La operación también coincidió con el cierre de un importante oleoducto saudí, según el reporte.

La combinación de ambos factores —el control de territorio costero y la interrupción de infraestructura energética— aumentó la capacidad de los hutíes para presionar sobre las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita.

AP señala que esto contribuyó a elevar los precios internacionales del combustible.

Para Irán, según el análisis presentado en la investigación, el fortalecimiento militar de los hutíes también significa una mayor capacidad de presión regional.

Teherán podría contar así con un aliado capaz de abrir un nuevo frente en una confrontación que ya involucra diferentes escenarios de Medio Oriente.

LA DIVISIÓN DE LAS FUERZAS ANTIHUTÍES 

Pero la velocidad del avance no se explica solamente por la ayuda exterior.

Las fuerzas enfrentadas a los hutíes estaban profundamente divididas.

La Resistencia Nacional era una de las principales fuerzas militares presentes en la costa.

Sin embargo, llevaba años sin participar en grandes combates.

En septiembre, otra milicia, la Brigada de los Gigantes, acudió en su ayuda.

Pero ambas fuerzas no tenían un mando unificado.

Según un alto funcionario militar yemení citado por AP, esa falta de coordinación constituyó una oportunidad decisiva para los hutíes.

Las rivalidades entre las distintas milicias tenían además raíces políticas y estratégicas relacionadas con Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos y su competencia por influir sobre las fuerzas contrarias a los hutíes.

130 MISILES Y 145 DRONES 

Antes de la ofensiva final, los hutíes habían sometido durante aproximadamente un mes a las posiciones de la Resistencia Nacional a una intensa campaña de ataques.

Un portavoz de esa fuerza, el general de división Sadiq Dwaid, afirmó que los hutíes lanzaron 130 misiles balísticos y 145 drones suicidas.

La Resistencia Nacional tenía a sus combatientes desplegados a lo largo de unos 170 kilómetros.

Dwaid estimó que los hutíes contaban con alrededor de 75.000 combatientes.

Las cifras proceden de las partes involucradas y no pudieron ser verificadas independientemente por AP.

LA CAÍDA DE MOKHA 

El 9 de septiembre comenzó el avance decisivo.

Los hutíes se desplazaron hacia el sur en dirección a Mokha a través de un estrecho valle montañoso mientras sometían a sus adversarios a intensos bombardeos.

Según funcionarios citados por AP, la penetración de las comunicaciones de la Resistencia Nacional permitió a los hutíes anticipar movimientos y aprovechar la pérdida de coordinación.

Durante la tarde, los hutíes tomaron una carretera montañosa y una base militar cercana.

La maniobra cortó las líneas de suministro hacia Mokha.

El teniente general Tariq Saleh abandonó la zona y posteriormente se refugió en Arabia Saudita.

Horas después, las unidades de la Resistencia Nacional recibieron órdenes de retirarse hacia Mokha.

La llegada simultánea de miles de combatientes generó confusión entre las tropas que defendían la ciudad.

Algunos interpretaron que estaba a punto de producirse un ataque masivo y comenzaron a retirarse.

Durante la noche, parte de la población también abandonó la ciudad.

Al amanecer del 10 de septiembre, los hutíes entraron en Mokha prácticamente sin resistencia.

LAS ARMAS CAPTURADAS 

Durante su avance, los hutíes capturaron grandes cantidades de material militar.

Según dos funcionarios del Gobierno yemení citados por AP, entre el equipamiento capturado había vehículos blindados, cohetes, proyectiles de artillería y municiones.

Una parte importante del material había sido suministrada anteriormente por Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita a las fuerzas que combatían contra los hutíes.

Los rebeldes posteriormente exhibieron parte del material capturado durante un desfile televisado.

La operación permitió así que los hutíes no solamente conquistaran territorio.

También ampliaron sus recursos militares utilizando parte del equipamiento abandonado por sus adversarios.

ARABIA SAUDITA, BAJO PRESIÓN 

Uno de los aspectos que más llamó la atención a las fuerzas yemeníes fue la ausencia de una respuesta aérea saudí inmediata mientras los hutíes avanzaban sobre Mokha.

Un alto funcionario militar yemení dijo que sus fuerzas estaban sorprendidas de que los aviones saudíes no hubieran atacado a los hutíes durante el avance.

La oficina de medios del Gobierno saudí no respondió a las preguntas de AP sobre esa cuestión.

La falta de una intervención inmediata añadió incertidumbre sobre la estrategia de Riad frente al nuevo equilibrio militar en Yemen.

UN NUEVO FRENTE PARA LA GUERRA REGIONAL 

La importancia de esta ofensiva excede el territorio que los hutíes lograron conquistar.

Durante años, Yemen fue considerado uno de los principales escenarios de la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán.

Ahora, la ofensiva puede modificar nuevamente esa ecuación.

Los hutíes controlan una mayor extensión de la costa del mar Rojo.

Han capturado equipamiento militar.

Han demostrado capacidad para aprovechar las divisiones de sus adversarios.

Y, según la investigación de AP, cuentan con un nivel de asesoramiento iraní más directo que en etapas anteriores.

Todo ello aumenta la capacidad del movimiento para actuar sobre un espacio estratégico que conecta Yemen con las rutas comerciales y energéticas internacionales.

LA GUERRA NO TERMINÓ: CAMBIÓ DE ESCALA 

Las fuerzas favorables al Gobierno intentan ahora reorganizarse.

Mientras tanto, seguidores de las distintas milicias intercambian acusaciones de traición y responsabilidad por la derrota en las redes sociales.

Los hutíes, por su parte, estarían consolidando posiciones defensivas alrededor de los territorios recientemente capturados.

Un alto comandante de la Resistencia Nacional, el general de brigada Walid Ziyad, resumió la situación con una advertencia publicada en redes sociales: la pérdida de la costa occidental, afirmó, no representa el final de la batalla, sino el comienzo de una confrontación todavía más dura.

La frase refleja el escenario que deja la ofensiva.

Yemen no está entrando simplemente en una nueva etapa de su guerra civil.

El control de su costa puede convertir al país nuevamente en una pieza central de una confrontación mucho más amplia.

Irán obtiene un aliado regional con mayor capacidad de maniobra.

Los hutíes consolidan territorio y recursos.

Arabia Saudita enfrenta una nueva amenaza sobre sus rutas energéticas.

Y el mar Rojo vuelve a quedar en el centro de una ecuación donde una batalla local puede tener consecuencias globales.


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Hechos claros. Contexto real.

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