Estados Unidos aprueba una posible venta de 48 cazas F-35 a Arabia Saudita por US$24.300 millones

La administración Trump autoriza avanzar con uno de los mayores acuerdos militares recientes de Washington con Riad. 

FOSTER! NEWS | MUNDO
19 DE SEPTIEMBRE DE 2026


WASHINGTON El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó el 17 de septiembre una posible venta a Arabia Saudita de 48 aviones de combate F-35 Lightning II, junto con motores, equipos de comunicaciones, repuestos, sistemas de apoyo y otros elementos relacionados, por un valor estimado de US$24.300 millones.

La autorización representa un paso importante en el proceso de adquisición, pero no significa todavía que la venta haya quedado definitivamente concretada. La operación debe ser sometida al procedimiento de revisión correspondiente en el Congreso de Estados Unidos, que puede examinar y eventualmente objetar la transacción.

El acuerdo también tiene una dimensión estratégica para Oriente Medio. Israel es actualmente el único país de la región que opera el F-35, y durante años funcionarios israelíes han expresado preocupación ante la posibilidad de que el avión sea vendido a otros países de la región.

El Departamento de Estado, sin embargo, sostiene que la operación "no alterará el equilibrio militar en la región", en línea con la política estadounidense de preservar la denominada ventaja militar cualitativa de Israel frente a posibles adversarios regionales.


UNA SOLICITUD DE LARGA DATA DE ARABIA SAUDITA 

Arabia Saudita lleva años intentando obtener acceso al F-35, uno de los sistemas de combate aéreo más avanzados desarrollados por Estados Unidos.

La aeronave es fabricada por Lockheed Martin, mientras que los motores F135 incluidos en la operación son producidos por Pratt & Whitney.

Según la notificación oficial estadounidense, Riad solicitó:

  • 48 cazas F-35 Lightning II;
  • 49 motores Pratt & Whitney F135-PW-100, de los cuales 48 serían instalados en los aviones y uno quedaría como repuesto;
  • equipos de comunicaciones seguras;
  • sistemas de navegación de precisión;
  • equipos criptográficos;
  • sistemas de guerra electrónica;
  • repuestos y componentes;
  • software clasificado y no clasificado;
  • documentación técnica;
  • simuladores y equipos de entrenamiento;
  • mantenimiento y asistencia técnica;
  • equipos de apoyo en tierra;
  • transporte, reabastecimiento y apoyo logístico.

El valor estimado de todo el paquete asciende a US$24.300 millones.

La autorización actual tampoco significa necesariamente que Arabia Saudita haya seleccionado definitivamente al F-35 para cubrir toda su futura necesidad de cazas. El país continúa evaluando distintas alternativas para renovar y ampliar su flota de combate.


¿QUÉ ES EL F-35 LIGHTNING II? 

El F-35 Lightning II es un avión de combate de quinta generación desarrollado por Estados Unidos y sus socios internacionales.

Una de sus características fundamentales es su tecnología de baja observabilidad, conocida habitualmente como stealth. Este diseño busca reducir la posibilidad de que los radares enemigos detecten y sigan al avión.

A diferencia de un caza convencional, el F-35 también está diseñado alrededor de un sistema avanzado de fusión de sensores.

Esto significa que la aeronave puede recopilar información procedente de distintos sensores y sistemas, procesarla y presentarla al piloto como una imagen integrada del entorno de combate.

El objetivo es que el piloto pueda disponer de información procedente de diferentes fuentes sin tener que interpretar cada sistema por separado.

El F-35 es un avión monoplaza y monomotor diseñado para realizar misiones aire-aire y aire-tierra, además de tareas de reconocimiento, vigilancia y adquisición de objetivos.


EL PUNTO SENSIBLE: ISRAEL Y EL EQUILIBRIO MILITAR REGIONAL 

La posible venta adquiere una importancia especial debido a la relación militar entre Estados Unidos e Israel.

Israel fue el primer país de Oriente Medio autorizado a operar el F-35 y actualmente es el único Estado de la región que dispone de este sistema en servicio.

Durante años, Washington ha mantenido una política destinada a garantizar que Israel conserve una ventaja militar cualitativa frente a potenciales adversarios regionales.

Por ese motivo, cualquier transferencia de sistemas militares estadounidenses particularmente avanzados a otro Estado de Oriente Medio es examinada desde la perspectiva de su posible impacto sobre esa ventaja.

El Departamento de Estado sostiene que la venta propuesta a Arabia Saudita no modificaría el equilibrio militar regional.

La cuestión será objeto de atención durante el proceso de revisión en el Congreso estadounidense, especialmente porque la incorporación del F-35 supondría una transformación tecnológica significativa para las capacidades de combate aéreo saudíes.


ESTADOS UNIDOS Y EL ACCESO RESTRINGIDO AL F-35 

Washington ha mantenido durante años un control particularmente estricto sobre la exportación del F-35.

El avión ha sido vendido o autorizado para determinados aliados cercanos de Estados Unidos, incluidos varios miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y otros socios estratégicos de Washington.

El caso de Turquía constituye uno de los antecedentes más relevantes.

En 2019, Estados Unidos expulsó a Turquía del programa F-35 después de que Ankara adquiriera el sistema ruso de defensa antiaérea S-400.

Washington argumentó que la utilización de un sistema ruso avanzado junto con el F-35 podía generar riesgos relacionados con la seguridad de la tecnología y la recopilación de información sobre las características del avión.


LA PREOCUPACIÓN POR CHINA 

Además de la cuestión israelí, existe otro elemento estratégico: China.

La relación entre Arabia Saudita y China se ha profundizado considerablemente durante los últimos años en los ámbitos económico, tecnológico y estratégico.

En este contexto, funcionarios y legisladores estadounidenses han planteado interrogantes sobre la posibilidad de que información relacionada con el F-35 pueda quedar expuesta indirectamente a Pekín.

El diario The New York Times informó que analistas de inteligencia estadounidenses habían considerado la posibilidad de que China pudiera obtener información relacionada con la tecnología del F-35 mediante sus relaciones con Arabia Saudita.

El representante estadounidense Raja Krishnamoorthi, miembro demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, expresó públicamente su oposición a la operación argumentando que el acceso chino a tecnología sensible estadounidense constituiría un riesgo para la seguridad nacional.

Estas declaraciones representan la posición de un legislador estadounidense y no una determinación oficial de que China haya obtenido o vaya a obtener dicha tecnología.


MILES DE MILLONES DE DÓLARES EN NUEVAS COMPRAS MILITARES 

La posible adquisición del F-35 no constituye un acuerdo aislado.

Arabia Saudita ha realizado o recibido recientemente autorizaciones para varias operaciones militares de gran magnitud con Estados Unidos.

A comienzos de septiembre, el Departamento de Estado aprobó una posible venta valorada en aproximadamente US$5.000 millones que incluye más de 10.000 bombas, entre ellas municiones de hasta 2.000 libras.

También durante septiembre fue aprobada una operación de aproximadamente US$750 millones para la venta de motores para tanques y equipos relacionados.

En julio, Estados Unidos había autorizado además un acuerdo de aproximadamente US$1.960 millones relacionado con sistemas de guiado capaces de transformar determinados cohetes en armas de precisión.

La nueva operación de los F-35 se suma así a una serie de importantes acuerdos de defensa entre Washington y Riad.


ARABIA SAUDITA FRENTE A LAS AMENAZAS REGIONALES 

El Gobierno estadounidense presenta la posible venta como parte de su cooperación de seguridad con Arabia Saudita.

El Departamento de Estado sostiene que el acuerdo permitiría mejorar la capacidad saudí para disuadir amenazas actuales y futuras, fortalecer la defensa del territorio y aumentar la interoperabilidad —es decir, la capacidad de operar conjuntamente— entre las fuerzas saudíes y estadounidenses.

También afirma que los nuevos aviones mejorarían las capacidades saudíes de defensa aérea y las operaciones aire-aire y aire-tierra.

El contexto regional es especialmente complejo.

Arabia Saudita se encuentra expuesta a las consecuencias de los enfrentamientos que involucran a Irán, los rebeldes hutíes de Yemen y distintos actores militares de Oriente Medio.

Los hutíes, movimiento armado que cuenta con apoyo de Irán, han utilizado drones y misiles en ataques contra objetivos vinculados con Arabia Saudita y contra el tráfico marítimo en el mar Rojo.


EL CONFLICTO EN YEMEN VUELVE A INTENSIFICARSE 

La guerra civil de Yemen había atravesado durante años una etapa de relativa reducción de las hostilidades, pero la situación volvió a deteriorarse.

Los hutíes, también conocidos como Ansar Allah, combaten contra el Gobierno yemení internacionalmente reconocido, respaldado por Arabia Saudita.

El conflicto tiene además una dimensión marítima.

El mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb constituyen rutas fundamentales para el comercio internacional y para el transporte energético entre Oriente Medio, África, Europa y Asia.

Por ello, cualquier incremento de los ataques contra buques comerciales o militares en esa zona puede tener consecuencias que trascienden las fronteras de Yemen y Arabia Saudita.


WASHINGTON TODAVÍA NO ENTRA DIRECTAMENTE EN EL CONFLICTO 

Aunque Estados Unidos mantiene una presencia militar significativa en la región, Washington no ha ingresado directamente en el conflicto entre Arabia Saudita y los hutíes como parte combatiente terrestre.

Sin embargo, funcionarios estadounidenses han indicado que una fuerza militar estadounidense está trabajando para mejorar el intercambio de inteligencia y proporcionar asistencia de planificación a las fuerzas saudíes.

Esto supone una cooperación militar más estrecha entre ambos países en un momento de creciente tensión regional.


EL PROCESO TODAVÍA NO TERMINÓ 

La aprobación del Departamento de Estado constituye un paso formal dentro del sistema estadounidense de Foreign Military Sales (FMS), es decir, el mecanismo mediante el cual el Gobierno de Estados Unidos facilita la venta de equipamiento militar estadounidense a gobiernos extranjeros.

La notificación al Congreso permite que los legisladores revisen la operación.

Por lo tanto, existen varias etapas entre la autorización anunciada el 17 de septiembre y una eventual entrega de los aviones.

Además, incluso si el Congreso permite que la operación continúe, la entrega de los F-35 no sería inmediata. La producción, preparación de infraestructura, entrenamiento de pilotos y personal técnico y establecimiento de los sistemas de mantenimiento requieren tiempo.


UN ACUERDO CON IMPLICACIONES QUE VAN MÁS ALLÁ DE LOS AVIONES 

La posible venta de 48 F-35 a Arabia Saudita representa simultáneamente un acuerdo militar, tecnológico y estratégico.

Para Riad, supondría incorporar una plataforma de quinta generación a una fuerza aérea que ya opera aviones estadounidenses y europeos.

Para Washington, profundizaría la cooperación de defensa con uno de sus principales socios en el Golfo.

Para Israel, la cuestión está vinculada directamente con la política estadounidense de preservar su ventaja militar cualitativa.

Y para el equilibrio tecnológico entre Estados Unidos, China y los países del Golfo, el acceso saudí a un sistema militar tan avanzado introduce nuevas preguntas sobre seguridad tecnológica, transferencia de información y cooperación internacional.

Por ahora, la operación no está definitivamente cerrada. El Departamento de Estado ha autorizado la posible venta y ha notificado al Congreso, pero el proceso legislativo y las posteriores etapas de contratación y producción todavía deben desarrollarse.

El resultado será observado no solamente en Washington y Riad, sino también en Jerusalén, Teherán, Pekín y otras capitales que siguen de cerca la evolución de las alianzas militares en Oriente Medio.


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