El cine está cambiando: Venecia acaba de mostrar hacia dónde puede ir la próxima gran era de las películas
El Festival de Venecia cerró su 83ª edición con Woman Unknown de May el-Toukhy como ganadora del León de Oro, mientras películas de Europa, Asia, América y Medio Oriente ocuparon el centro de la conversación. Al mismo tiempo, las salas recuperan terreno y la producción mundial alcanza niveles récord. El cine no está desapareciendo: está cambiando de forma.
CULTURA · CINE · INDUSTRIA
FOSTER! NEWS
Hechos claros. Contexto real.

EL FESTIVAL QUE VOLVIÓ A PONER AL CINE EN EL CENTRO
El Festival Internacional de Cine de Venecia cerró el 12 de septiembre su 83ª edición con una señal clara: el cine internacional continúa buscando nuevas historias, nuevos lenguajes y nuevas formas de mirar una realidad cada vez más compleja.
El León de Oro fue para Woman Unknown, de la directora danesa May el-Toukhy, una producción de Dinamarca, Suecia y Letonia. El Gran Premio del Jurado fue para Possible Love, del cineasta surcoreano Lee Chang-dong.
No fue solamente una competencia entre películas.
Fue también una fotografía de hacia dónde está mirando el cine.
EUROPA, ASIA Y MEDIO ORIENTE EN EL MISMO ESCENARIO
El palmarés de Venecia mostró una cinematografía cada vez menos concentrada en Hollywood.
Europa tuvo una presencia central, pero Asia volvió a ocupar un lugar destacado con Lee Chang-dong, mientras que NAZA, de Yuval Abraham y Rachel Szor, recibió el Premio Especial del Jurado.
La diversidad geográfica ya no es un fenómeno periférico.
Es una de las características centrales del cine contemporáneo.
Las grandes historias pueden llegar desde Copenhague, Seúl, París, Ciudad de México, Buenos Aires, Mumbai o cualquier otro punto del mapa.
EL CINE YA NO TIENE UN SOLO CENTRO
Durante décadas, la industria cinematográfica internacional estuvo dominada por una idea relativamente sencilla:
Hollywood producía las grandes películas y el resto del mundo orbitaba alrededor.
Ese modelo se está debilitando.
La producción de largometrajes alcanzó en 2026 un máximo histórico, según un análisis de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), aunque los ingresos mundiales de taquilla todavía permanecen por debajo de los niveles anteriores a la pandemia.
Hay más películas.
Más países produciendo.
Más plataformas.
Más competencia.
Y también más posibilidades para que una historia encuentre una audiencia internacional.
LAS SALAS NO ESTÁN MUERTAS
Durante años se instaló una pregunta que parecía inevitable:
¿El streaming iba a terminar con el cine en salas?
Los datos más recientes cuentan una historia bastante más compleja.
En Estados Unidos, la taquilla de 2026 alcanzó aproximadamente 7.500 millones de dólares, un 19,2% por encima del mismo período de 2025, según datos citados por Associated Press.
Películas como The Odyssey y Spider-Man: Brand New Day demostraron que los grandes estrenos todavía pueden convertir una sala de cine en un acontecimiento colectivo.
El cine no desapareció.
La experiencia cinematográfica está cambiando.
EL NUEVO VALOR DE LA EXPERIENCIA
Una película puede verse en un teléfono.
En una computadora.
En un televisor.
En un avión.
Pero una sala llena sigue ofreciendo algo diferente:
la experiencia colectiva.
El público reacciona al mismo tiempo.
Ríe.
Guarda silencio.
Se sorprende.
Y durante unas horas comparte una historia con cientos de desconocidos.
Ese componente social puede convertirse en uno de los grandes activos del cine frente al crecimiento del streaming.
EL GRAN CAMBIO TAMBIÉN ESTÁ DETRÁS DE LA CÁMARA
La transformación no ocurre solamente frente a la pantalla.
La inteligencia artificial, las nuevas herramientas digitales, los efectos visuales y los sistemas de producción están modificando la forma en que se hacen películas.
La discusión ya no es simplemente si la tecnología puede crear imágenes.
La pregunta es:
¿qué parte de una película seguirá necesitando de un ser humano?
Guion.
Dirección.
Actuación.
Montaje.
Fotografía.
Música.
Interpretación.
La tecnología puede acelerar procesos, pero el valor cultural de una película continúa dependiendo de algo mucho más difícil de automatizar:
una mirada.
VENECIA TAMBIÉN MOSTRÓ EL PODER DEL CINE PARA HABLAR DE LA REALIDAD
Uno de los elementos más interesantes del festival fue la presencia de películas que utilizan el cine para abordar cuestiones políticas, históricas y sociales.
NAZA, por ejemplo, recibió el Premio Especial del Jurado y aborda un tema relacionado con la guerra y las operaciones militares israelíes en Gaza.
Esto demuestra que el cine internacional continúa funcionando como algo más que entretenimiento.
Puede convertirse en documento.
Memoria.
Debate.
Testimonio.
Y, en determinados momentos, también en una forma de confrontar el poder.
EL CINE INDEPENDIENTE TAMBIÉN ESTÁ CAMBIANDO
La Semana Internacional de la Crítica de Venecia otorgó su principal premio a Before the War, de Tommaso Usberti, mientras The End of Times, de Bibiana Rojas Gómez y Juan David Cárdenas, recibió una mención especial.
Es una señal importante.
Mientras las grandes compañías buscan franquicias capaces de generar cientos de millones de dólares, el cine independiente continúa construyendo otro tipo de valor.
Películas más pequeñas.
Historias más arriesgadas.
Nuevas voces.
Nuevas formas de narrar.
LA BATALLA YA NO ES SOLAMENTE POR LA TAQUILLA
El verdadero desafío de la industria cinematográfica es más profundo.
Los estudios necesitan recuperar inversiones.
Las plataformas necesitan atraer y conservar suscriptores.
Los productores necesitan encontrar financiación.
Los festivales necesitan descubrir nuevos talentos.
Las salas necesitan espectadores.
Y los cineastas necesitan conservar libertad creativa.
Todo eso ocurre al mismo tiempo.
Por eso el futuro del cine no será definido por una sola empresa.
Será definido por un ecosistema entero.
HOLLYWOOD SIGUE SIENDO PODEROSO, PERO YA NO ESTÁ SOLO
Las grandes producciones estadounidenses continúan dominando buena parte del mercado internacional.
Pero el mapa cultural se amplió.
Corea del Sur construyó una industria cinematográfica global.
España aumentó su presencia internacional.
Francia continúa siendo una potencia cultural.
India posee una de las mayores industrias cinematográficas del planeta.
Argentina mantiene una tradición cinematográfica reconocida internacionalmente.
Y nuevas cinematografías siguen apareciendo.
El resultado es un mundo audiovisual mucho más fragmentado.
Y, al mismo tiempo, mucho más global.
EL CINE QUE VIENE SERÁ MÁS GLOBAL, MÁS TECNOLÓGICO Y MÁS COMPETITIVO
La paradoja es evidente.
Nunca hubo tantas herramientas para hacer películas.
Nunca hubo tantos canales para distribuirlas.
Nunca hubo tantos contenidos disponibles.
Pero tampoco fue tan difícil conseguir que una película consiga atención.
El problema del futuro ya no será solamente producir.
Será ser visto.
FOSTER! ANALIZA
El cine no está muriendo.
Está atravesando una transformación profunda.
La aparición del streaming cambió la distribución. Las nuevas tecnologías están cambiando la producción. La inteligencia artificial empieza a modificar determinadas etapas del proceso creativo. Y las audiencias están redefiniendo qué consideran una experiencia cinematográfica.
Pero hay algo que permanece.
Una gran historia todavía necesita encontrar una emoción humana.
Eso explica por qué un festival como Venecia continúa teniendo relevancia incluso en una época en la que cualquier persona puede acceder desde su casa a miles de películas.
El futuro del cine probablemente no será una batalla entre salas y streaming.
Será una combinación.
Las grandes producciones buscarán convertir las salas en acontecimientos.
Las películas independientes encontrarán nuevas audiencias digitales.
Los festivales continuarán funcionando como espacios de descubrimiento.
Y la tecnología permitirá producir imágenes cada vez más sofisticadas.
Pero las películas que realmente permanezcan serán aquellas capaces de hacer algo que ninguna tecnología puede garantizar:
contar una historia que el mundo recuerde.
FOSTER! NEWS
Hechos claros. Contexto real.

