Arabia Saudí cierra un oleoducto clave mientras el mar Rojo queda atrapado en la nueva batalla por el petróleo

Un ataque con drones obligó a Riad a detener temporalmente el oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica de 1.200 kilómetros que permite transportar crudo hacia el mar Rojo evitando el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, los hutíes avanzaron hasta la isla de Perim, en el estrecho de Bab el-Mandeb. Dos de las principales rutas energéticas del planeta vuelven a quedar bajo presión.

12 de septiembre de 2026 · FOSTER! NEWS
MUNDO · MEDIO ORIENTE · GEOPOLÍTICA · ENERGÍA


Humo negro sobre una zona del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, al sur de Medina, en la región de Hejaz, el 10 de septiembre de 2026, tras los ataques originados en Irak. Fotografía: Reuters / NASA Worldview.
Humo negro sobre una zona del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, al sur de Medina, en la región de Hejaz, el 10 de septiembre de 2026, tras los ataques originados en Irak. Fotografía: Reuters / NASA Worldview.

EL HECHO QUE CAMBIA EL MAPA

Arabia Saudí ha cerrado temporalmente su oleoducto Este-Oeste, una de las infraestructuras energéticas más importantes del reino, después de que varios drones atacaran instalaciones del sistema.

Según las autoridades saudíes, los drones fueron lanzados desde territorio iraquí. Riad decidió detener el funcionamiento del oleoducto como medida de precaución mientras equipos técnicos y de emergencia evaluaban los daños. El ataque dejó personas heridas y provocó daños materiales.

El oleoducto atraviesa aproximadamente 1.200 kilómetros de Arabia Saudí, desde las zonas productoras del este del país hasta Yanbu, en la costa del mar Rojo.

En los últimos meses había adquirido una importancia todavía mayor porque permitía a Arabia Saudí transportar petróleo hacia el oeste sin depender directamente del estrecho de Ormuz, cuya navegación se encuentra severamente restringida por la guerra entre Estados Unidos e Irán.

Reuters calcula que el sistema estaba movilizando entre 4 y 5 millones de barriles diarios, equivalentes aproximadamente al 4%-5% de la oferta mundial de petróleo.

Pero hay una precisión importante: esa cifra corresponde al volumen que el oleoducto ha estado transportando y no significa que todo ese volumen haya quedado automáticamente fuera del mercado por el cierre. La capacidad máxima de una infraestructura no equivale necesariamente a las exportaciones efectivamente realizadas a través de ella. Datos de seguimiento de buques muestran que los cargamentos desde Yanbu estaban por debajo de la capacidad máxima del oleoducto.

Ese matiz es fundamental.

Porque el verdadero problema no es solamente cuánto petróleo deja de circular hoy.

Es qué rutas quedan disponibles mañana.


DOS ESTRECHOS, UNA MISMA CRISIS 

La dimensión estratégica de la noticia aparece cuando se observa el mapa.

Arabia Saudí se encuentra entre dos grandes corredores marítimos:

ESTRECHO DE ORMUZ
Golfo Pérsico → océano Índico

BAB EL-MANDEB
mar Rojo → golfo de Adén → océano Índico

Durante décadas, ambos fueron considerados puntos críticos pero relativamente previsibles del comercio energético mundial.

Ahora están siendo afectados simultáneamente.

El estrecho de Ormuz se encuentra severamente limitado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Y en el extremo sur del mar Rojo, los hutíes han avanzado hasta la estratégica isla de Perim, situada en pleno Bab el-Mandeb.

Eso transforma completamente el problema.

Saudi Arabia había utilizado el oleoducto Este-Oeste y las terminales del mar Rojo como una alternativa para reducir su exposición a Ormuz.

Pero si las rutas marítimas del mar Rojo también quedan amenazadas, la alternativa empieza a desaparecer.


BAB EL-MANDEB: EL PUNTO QUE PUEDE CAMBIARLO TODO

El Bab el-Mandeb es un estrecho situado entre Yemen, en la península arábiga, y el Cuerno de África.

Su posición es extraordinariamente estratégica.

Conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y, por extensión, con las rutas marítimas que comunican Europa, Oriente Medio y Asia.

La UNCTAD estima que en 2023 aproximadamente el 8,7% del volumen mundial del comercio marítimo pasó por el Bab el-Mandeb. Para determinados productos, la dependencia era todavía mayor: alrededor del 13% del petróleo crudo transportado por vía marítima y el 15% de los productos petrolíferos pasaban por este corredor.

Los datos más recientes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos muestran además la importancia energética del estrecho: durante el segundo trimestre de 2026 circularon por Bab el-Mandeb aproximadamente 8,1 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados, incluidos 6,1 millones de barriles diarios de crudo y condensados.

Por eso la conquista de posiciones alrededor del estrecho no es simplemente un episodio de la guerra de Yemen.

Es un problema potencial para:

petróleo → transporte marítimo → seguros → fletes → industrias → inflación → consumidores.


LA ISLA DE PERIM 

La pieza territorial que concentra ahora buena parte de la atención internacional es Perim, también conocida como Mayun.

La isla está situada en el centro del Bab el-Mandeb y permite observar y condicionar el tráfico marítimo que atraviesa el estrecho.

Según cuatro fuentes del Gobierno yemení citadas por Reuters, las fuerzas hutíes alcanzaron la isla el viernes. Reuters describió el movimiento como un avance que puede reforzar significativamente su capacidad para amenazar el tráfico marítimo.

La importancia no está solamente en la superficie de la isla.

Está en su posición geográfica.

Desde allí, cualquier actor militar que consolide su presencia puede aumentar la capacidad de vigilancia, presión y amenaza sobre una de las rutas marítimas más importantes entre Asia y Europa.

Eso explica por qué el avance hutí está siendo observado en Washington, Riad, Jerusalén, Teherán y las capitales europeas.


EL PETRÓLEO YA ESTÁ MOSTRANDO LA TENSIÓN

La crisis no ocurre en un mercado energético normal.

La Agencia Internacional de la Energía informó que la oferta mundial de petróleo cayó en agosto y que más de 10 millones de barriles diarios de producción del Golfo permanecieron fuera de funcionamiento debido a los riesgos de seguridad.

La IEA proyecta ahora que la oferta mundial de petróleo promediará 100,7 millones de barriles diarios en 2026, unos 5,7 millones de barriles diarios menos que el año anterior. También señaló que la recuperación completa de la producción de los productores de Oriente Medio se está desplazando hacia 2027.

El caso saudí es especialmente significativo.

Según datos de la IEA difundidos esta semana, la oferta de crudo de Arabia Saudí cayó en agosto hasta aproximadamente 6 millones de barriles diarios, su nivel más bajo en más de tres décadas. La caída mensual fue de unos 2,3 millones de barriles diarios.

Esto coloca el ataque al oleoducto dentro de un contexto mucho más amplio.

No se trata de una instalación aislada.

Se trata de una infraestructura que aparece en un momento en que la oferta mundial ya está sufriendo una reducción extraordinaria.


IRAQ QUEDA EN EL CENTRO DE LA CRISIS

La posición de Irak es particularmente delicada.

Bagdad mantiene relaciones políticas y militares tanto con Estados Unidos como con Irán, mientras que en territorio iraquí operan grupos armados vinculados a Teherán.

Después del ataque, las autoridades iraquíes actuaron para contener la escalada.

Según Reuters, Irak destituyó a responsables militares y policiales en la provincia de Maysan, cerca de la frontera iraní, y cerró un paso fronterizo con Irán.

Arabia Saudí, por su parte, decidió no responder militarmente de inmediato, después de que el primer ministro iraquí solicitara evitar una escalada.

Es una decisión importante.

Una represalia saudí directamente contra grupos vinculados a Irán en Irak podría abrir un nuevo frente dentro de una guerra que ya afecta al Golfo Pérsico y al mar Rojo.


WASHINGTON FRENTE A UN DILEMA

La crisis coloca a Estados Unidos ante una decisión estratégica complicada.

Arabia Saudí solicitó ayuda militar estadounidense frente a la amenaza hutí. Según Reuters, Washington no ha decidido intervenir directamente y, por ahora, su apoyo se ha concentrado en compartir inteligencia.

El dilema es evidente.

OPCIÓN 1

Aumentar la presencia militar estadounidense para proteger las rutas saudíes y contener a los hutíes.

Riesgo: ampliar todavía más la guerra.

OPCIÓN 2

Mantener un papel limitado y dejar que Arabia Saudí y sus aliados regionales afronten la amenaza.

Riesgo: permitir que los hutíes consoliden posiciones estratégicas en Bab el-Mandeb.

OPCIÓN 3

Buscar una salida diplomática que permita reabrir las principales rutas marítimas.

Problema: las posiciones de Washington y Teherán siguen profundamente enfrentadas.

El resultado determinará no solamente la evolución de la guerra, sino también la seguridad energética internacional.


EL EFECTO DOMINÓ

La importancia de Bab el-Mandeb no termina en el petróleo.

Si el tránsito marítimo se vuelve demasiado peligroso, las compañías navieras pueden decidir evitar el mar Rojo y utilizar rutas alternativas.

La alternativa principal es rodear África por el cabo de Buena Esperanza.

Pero eso significa:

más kilómetros

más días de navegación

más combustible

mayores seguros

mayores costes de transporte

presión sobre los precios

La UNCTAD ya ha documentado la importancia del Bab el-Mandeb para el comercio marítimo mundial y su conexión con el canal de Suez, una ruta fundamental entre Europa y Asia.

Por eso una crisis localizada en Yemen puede terminar repercutiendo sobre empresas que nunca han tenido relación directa con Yemen.


Y EL PROBLEMA NO ES SOLAMENTE EL PETRÓLEO

Una interrupción prolongada de las rutas marítimas también puede afectar:

  • transporte de contenedores;
  • automóviles;
  • alimentos;
  • productos industriales;
  • materias primas;
  • combustibles;
  • cadenas de suministro;
  • costes logísticos;
  • seguros marítimos.

La UNCTAD calcula que el Bab el-Mandeb representó en 2023 alrededor del 20% del comercio marítimo mundial de automóviles y contenedores, además de importantes porcentajes del comercio de petróleo y productos derivados.

Por eso el conflicto tiene una dimensión que excede ampliamente a Oriente Medio.

La pregunta no es solamente cuánto petróleo puede perder el mercado.

La pregunta es cuánto puede encarecerse mover mercancías alrededor del planeta.


UNA CIFRA QUE EXPLICA LA MAGNITUD

La IEA informó que los inventarios mundiales observados de petróleo disminuyeron otros 95 millones de barriles durante agosto.

Desde febrero, la caída acumulada alcanzó aproximadamente 507 millones de barriles, equivalente a unos 2,8 millones de barriles diarios en promedio durante ese período.

Esto significa que el mercado llega a la nueva escalada con menos margen de seguridad.

Cuando existe abundancia de inventarios, una interrupción temporal puede absorberse.

Cuando los inventarios están cayendo y varias rutas estratégicas están comprometidas, el mismo ataque puede producir una reacción mucho mayor.


EL VERDADERO PUNTO DE INFLEXIÓN

La noticia del oleoducto saudí puede parecer, a primera vista, otro episodio dentro de una guerra cada vez más extensa.

Pero observada desde el mapa mundial, representa algo más.

Durante décadas, la seguridad energética internacional dependió de que las grandes rutas marítimas permanecieran abiertas.

Ahora la situación es diferente.

Ormuz está bajo presión.

Bab el-Mandeb está bajo presión.

El oleoducto saudí que conecta ambos mundos acaba de ser atacado.

Y Arabia Saudí, uno de los mayores productores de petróleo del planeta, está viendo cómo disminuye su margen para garantizar que su crudo pueda llegar al mercado internacional.

La IEA ya está proyectando una reducción significativa de la oferta mundial de petróleo durante 2026 y ha retrasado la normalización de los flujos del Golfo hasta 2027.

Por eso el episodio merece ser observado más allá de las fronteras de Arabia Saudí, Yemen o Irán.

Puede convertirse en una de las historias que definan la economía, la energía y la geopolítica de los próximos meses.

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